¡Klk con los cuartos! Se está armando un tremendo ‘lío’ en el sector salud dominicano, señores. La Asociación Nacional de Clínicas Privadas (Andeclip) está más que dispuesta a llevar su reclamo hasta las últimas consecuencias, y mañana mismo, miércoles, tienen una asamblea crucial. ¿La vaina? Están exigiendo una actualización de las tarifas que reciben de las Administradoras de Riesgos de Salud (ARS) por los servicios hospitalarios. La tensión entre Andeclip y ARS está palpable, y los principales afectados podríamos ser nosotros, los pacientes.
El doctor Rafael Mena, presidente de Andeclip, ha dejado claro que la cosa no va con las consultas médicas, sino con los pagos por internamientos y otros servicios hospitalarios. Asegún Mena, desde que se implementó la Ley 87-01 en 2001, la inflación en salud ha subido un 109%, pero las clínicas solo han visto un aumento del 25% en 25 años. ¡Un desfase de un viaje de 84%! Aunque no piden la totalidad, están en la mesa para negociar un porcentaje justo, porque la oferta de un 8% (3% ahora y 5% en tres años) la califican como ‘una burla’, y con razón, si nos ponemos a ver.
Mientras tanto, la Dirección General de Información y Defensa de los Afiliados a la Seguridad Social (DIDA) ha salido al frente, recordándole a las clínicas que no pueden, bajo ninguna circunstancia, suspender la atención. Elías Báez, director de la DIDA, fue tajante: la atención oportuna a los afiliados es una obligación legal bajo la Ley 87-01 y la Ley General de Salud 42-01. El derecho a la salud, mi gente, debe prevalecer por encima de cualquier diferencia económica. Esto nos pone a pensar en la delicada balanza entre la sostenibilidad de los centros de salud y la garantía del servicio para el pueblo.
Para entender mejor la vaina de la ‘indexación’, imagínense que un procedimiento que en 2007 costaba RD$1,000, por la inflación, hoy debería estar en RD$2,100. Pero las ARS, según Andeclip, solo están pagando RD$1,250. Esa diferencia de RD$850 por cada procedimiento, cuando la multiplicas por miles de casos, es un palo para las finanzas de las clínicas, que ven cómo sus costos operativos suben sin parar. El impacto directo recae en la calidad del servicio que pueden ofrecer y, en última instancia, en los que vamos a buscar salud.
Y hablando de nosotros, los pacientes, ¿qué nos tocaría pagar si la cosa se pone peor? El abogado experto en Seguridad Social, Frank Aristy, nos refresca la memoria sobre los copagos. Por ejemplo, en una cirugía, pagamos el 10% del costo, y en internamiento un 15%, pero ¡ojo!, esto tiene un tope de un salario mínimo nacional, que actualmente es RD$23,223. O sea, si la cirugía cuesta RD$500,000, no pagamos RD$50,000, sino solo los RD$23,223. Sin embargo, hay una traba con la habitación, donde toca pagar la diferencia si tu seguro no cubre el total de la tarifa diaria, y la peor parte, los honorarios médicos. Aristy enfatiza que los afiliados no deberían pagar honorarios directamente a los médicos, ya que quien debe cubrirlos es la ARS. Pero se ha vuelto una práctica común que los pacientes, por no buscarse un ‘relajo’ con su doctor, paguen por debajo de la mesa. ¡Un verdadero arroz con mango!
La situación es bien delicada y podría afectar la tranquilidad de un viaje de dominicanos. Un acuerdo justo y rápido es lo que necesitamos para que ni las clínicas se queden en la calle ni los pacientes se queden sin servicios de salud de calidad. La chercha es seria, y las autoridades tienen que meterle mano a esto de una vez para que no se nos forme un tapón en el sistema de salud. Estaremos atentos a ver cómo se desarrolla este ‘mangú’.
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