En los corrillos económicos y en el ‘tigueraje’ de a pie, la fortaleza del peso dominicano ha sido tema de conversación y de mucho ‘pique’. La economista y analista Elisa Vilorio de Painter, Ph.D., nos ha puesto al día sobre esta ‘vaina’, explicando que el comportamiento actual de nuestra moneda es el resultado de un ‘coro’ entre factores globales y domésticos que influyen directamente en la oferta y demanda de divisas en la nación. No es cosa de magia, sino de números y movimientos de mercado.
Asegún la experta, por un lado, tenemos un panorama internacional donde el dólar estadounidense ha experimentado una depreciación de aproximadamente un 5.28 % desde abril de 2025. Esta situación, al compararlo con una amplia canasta de monedas, le ha dado un empujón positivo a muchas divisas, incluyendo varias de economías emergentes. Es como si el dólar se ‘aflojara’ un chin y le diera espacio a las demás para brillar, y la nuestra no se ha quedado atrás, ‘de una vez’ agarró su oportunidad.
La fortaleza actual del peso, que según el reporte se apreció un 8 % al cierre de julio de ‘este año’ con respecto a finales de 2025 y un 4.4 % interanual, no puede entenderse sin echar un vistazo a la ‘chercha’ monetaria internacional. Recordamos que, entre 2022 y 2024, el dólar se había fortalecido cerca de un 9.8 %, impulsado por las rápidas alzas en las tasas de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos. Ese fortalecimiento respondía a la búsqueda global de activos seguros y a la incertidumbre por la inflación que tenía a todo el mundo ‘con la funda en la cabeza’.
Sin embargo, la tendencia cambió ‘el año pasado’. Diversos indicadores apuntan a que la depreciación del dólar está ligada a transformaciones en la política monetaria estadounidense, a los rumbos de su política comercial y al aumento de la emisión de deuda en el gigante del norte. Es un ‘juego de dominó’ donde cada ficha que cae en un lado, provoca un efecto en el otro, y el nuestro ha salido ganando en este ‘pique’.
Pero no todo es la ‘vaina’ del dólar. República Dominicana ha puesto de su parte, y de qué manera. El país ha visto una expansión simultánea y sostenida en sus principales fuentes estructurales de divisas. Hablamos del turismo, que ‘está de lo más bien’, las remesas que envían nuestros hermanos desde el extranjero, la inversión extranjera directa y las exportaciones. Todo esto, en cualquier economía de mercado, es la receta ‘bacana’ para tener una moneda más fuerte y estable.
La noticia subraya que esta apreciación del peso no es producto de una intervención ‘artificial’ del Banco Central de la República Dominicana. No, no es que el BCRD esté ‘metiendo la mano’ para sostenerlo; es el resultado de unos fundamentos macroeconómicos ‘jevi’ que generan una oferta de divisas muy superior a la demanda. Esto es lo que le da esa fuerza natural al peso, una señal clara de estabilidad económica.
Los ingresos por turismo han alcanzado niveles sin precedentes, sumando US$6,716 millones en el primer semestre, una entrada constante de dólares que fortalece nuestro peso. La inversión extranjera directa (IED), por su lado, es robusta y diversificada, aportando US$3,276.5 millones en el mismo período. Las exportaciones totales también ‘están duras’, con US$8,745.7 millones, lo que representa un aumento del 16.6 % respecto al mismo período de 2025.
A todas estas fuentes de divisas se le suman las remesas, esos ‘cuartos’ que manda nuestra diáspora y que son un pilar fundamental. Alcanzaron US$6,291.3 millones en el mismo período, una fuente estable y creciente que contribuye directamente al balance positivo en el mercado cambiario. La suma de estos rubros equivale a unos US$2,800 millones adicionales al nivel de 2025, lo que ha sido clave tanto para la estabilidad relativa del tipo de cambio como para la acumulación de nuestras reservas internacionales. ¡Una ‘vaina’ de lo más interesante y prometedora para la economía dominicana!
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!




