¡Klk, mi gente! El calor está de lo más agresivo por allá por las Islas Canarias, donde, asegún el sistema de monitorización de la mortalidad diaria por todas las causas (MoMo), 89 personas han perdido la vida por estas ‘muertes por calor’ desde el 15 de mayo de este año. La vaina está seria, pues, aunque las cifras de 2026 son menores que las 129 registradas en el mismo periodo de 2025, el impacto sigue siendo un golpe duro para la gente en la época estival. El reporte destaca que el periodo de mayor mortalidad en las islas ha sido entre el 1 y el 16 de agosto.
Pero el asunto no se queda solo en Canarias, no. En el conjunto de España, el panorama es aún más preocupante. Según la misma fuente, en solo agosto se han registrado 2,147 muertes por la misma causa, y la cifra acumulada de lo que va de año ya va por 5,232. Esto es un viaje de gente, y representa, según la noticia, la cifra más alta desde que hay registros, superando de una vez por todas los veranos de 2022 y 2023, que ya habían sido bien letales, con 4,789 y 3,035 defunciones respectivamente. La cantidad de ‘muertes por calor’ sigue escalando.
Aunque estas cifras están rompiendo récords recientes, la memoria nos lleva al año 2003, cuando la cosa fue aún más fea, con unas 13,000 vidas perdidas por el calor extremo en España. Aquella situación, de acuerdo al reporte, propició que el Ministerio de Sanidad se metiera en la película y diseñara un plan de prevención de los efectos del calor en la salud, que se activa cada 15 de mayo para bregar con esta situación. El sistema MoMo, para que estemos claros, no es que cuente muertes de una vez, sino que hace una proyección estadística chula, cruzando umbrales de temperatura con datos de defunciones de los registros civiles y comparándolos con años anteriores.
Analizando los meses, julio de este año cerró con 2,025 muertes, casi el doble de las 1,060 que se registraron en el mismo mes de 2025. Esto lo convierte en el segundo julio con mayor mortalidad desde 2022, que tuvo 2,217. Y agosto de 2026, aunque los datos finales aún están por consolidarse, ya lleva 2,147 defunciones, una cantidad parecida al agosto del año pasado, que con 2,172 fue el más letal desde 2015. O sea, que el coro con el calor se ha puesto bacano en los últimos tiempos, dejando un saldo preocupante en la salud pública.
Lo que sí está claro, según el reporte, es que la inmensa mayoría de estas defunciones se dan en nuestros envejecientes. Más de 5,048 de las muertes este verano han sido en personas mayores de 65 años, y de esos, el 62% son mayores de 85. Además, las mujeres están siendo las más afectadas, representando el 60% del total. Así que, mi gente, este no es un jueguito; hay que estar pilas y cuidarse del solazo. La prevención es clave para evitar que la vaina siga cobrando vidas en el pueblo, especialmente en estos grupos vulnerables, y asegurar que todos podamos disfrutar de una mejor calidad de vida ante estos desafíos climáticos.
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