Desde Punta Cana, el ministro de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (Mescyt), Rafael Santos Badía, ha lanzado un claro mensaje sobre el futuro del campo dominicano: la vaina va en serio y la transformación agrícola requerirá mucho más que solo aumentar la oferta de carreras. Según el funcionario, para que el sector dé la talla, se necesita un enfoque integral que incluya la formación de especialistas por áreas, un fortalecimiento brutal de los laboratorios e investigación, y una integración masiva de la ‘tecnología’ de punta.
El plan, asegura Santos Badía, es pasar de una agricultura con mucha mano de obra a una que priorice la eficiencia y la calidad, utilizando herramientas como drones, inteligencia artificial, robótica y sensores. Esta ‘movida’ busca no solo modernizar la producción, sino también mejorar las condiciones laborales y los salarios de quienes se dedican a sembrar y cosechar. Es que, asegura el funcionario, si queremos una agricultura competitiva y de calidad, no queda de otra que apostar por la tecnología y pagar lo que se debe a nuestros agricultores.
Entre las áreas prioritarias que el ministro ha puesto en la mira está la economía circular aplicada a la bioagricultura. Esto no es más que una estrategia bacana para reducir la contaminación de los suelos y sacarle el jugo a los materiales que usualmente se considerarían desechos. La idea es reutilizar, convertir residuos en nuevas materias primas y aprovechar la materia orgánica para producir compost y abono, una forma de cerrar el ciclo y cuidar el medio ambiente mientras se produce.
Además, Santos Badía resaltó el tremendo potencial de la biotecnología agropecuaria para un país como el nuestro. Hablamos de vainas como la propagación de material vegetal sano, el diagnóstico rápido de enfermedades, la conservación de nuestros recursos genéticos y el desarrollo de bioinsumos. Pero ojo, el ministro advirtió que para esto no basta con añadir asignaturas; hace falta una inversión fuerte en laboratorios, equipos de primera, profesores con ‘mucha chispa’ y, sobre todo, prácticas regulares para que los estudiantes se pongan al día con la realidad del mercado.
La agricultura digital, con sus sensores, sistemas de información geográfica, imágenes satelitales, drones y la inteligencia artificial, ya está tocando la puerta del campo dominicano. Según el funcionario, estas herramientas, que antes eran caras y complejas, ahora son más accesibles y están transformando cómo se toman las decisiones y se gestionan los cultivos. Es una oportunidad de oro para mejorar la productividad y hacer que la agricultura sea más inteligente y eficiente, una ‘chercha’ que ya se está viendo en algunos programas educativos del país.
Y para los jóvenes que piensan qué estudiar, Santos Badía les tiró un salvavidas: las carreras vinculadas al sector agropecuario no solo no van a desaparecer, sino que se van a desarrollar ‘un viaje’. Esto es un mensaje claro de que la demanda de profesionales que sepan de producción de alimentos seguirá en alza, tanto por el consumo interno de nuestros casi 11 millones de habitantes como por las oportunidades de exportación y el turismo.
Precisamente, el ministro destacó que República Dominicana cuenta con un mercado interno ‘jevi’. Por un lado, la demanda constante del turismo, que busca productos frescos y de calidad. Por otro, el consumo diario de nuestra gente. Y, como si fuera poco, los dominicanos residentes en el exterior que siempre mantienen esa preferencia por los productos de su tierra. Un ‘coro completo’ que si se sabe aprovechar, puede llevar a nuestra agricultura a otro nivel.
En resumen, la visión de Santos Badía para la agricultura dominicana es clara: un futuro donde la educación superior sea el motor para formar profesionales con el ‘tigueraje’ y el conocimiento para manejar tecnologías avanzadas, promover la sostenibilidad y asegurar la competitividad. Es una apuesta por la innovación que busca no solo producir más y mejor, sino también dignificar el trabajo en el campo con mejores salarios y condiciones. ¡A meterle mano a esa vaina!
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