¡Pero miren qué ‘vaina’! Quién diría que la cinta magnética, esa tecnología que uno creía que era solo para museos y películas viejas, está ahora ‘de lo más bien’ y con un repunte impresionante. Según el LTO Program, la capacidad despachada en el primer trimestre de 2026 subió un 57% comparado con el mismo periodo de 2025. Esto es un ‘viaje de’ datos que se disparó, no solo por más cartuchos, sino por generaciones más avanzadas. La revolución de la Inteligencia Artificial (IA) está generando una demanda brutal de almacenamiento, y la cinta, lejos de ser una reliquia, ¡es protagonista!
Este ‘tremendo salto’ no es casualidad. El crecimiento viene después de que en 2024 se alcanzara un récord de 176,5 exabytes de capacidad comprimida. El empuje lo dan LTO-9, que ya te da 18 TB nativos, y el inicio del LTO-10, que eleva la capacidad a 40 TB por cartucho. A veces oirás hablar de 100 TB, pero eso es con compresión. Todo esto en medio de una demanda brutal por la IA, la necesidad de archivar datos por mucho tiempo, la presión por bajar costos y ahorrar energía, y la búsqueda de ciberresiliencia. Es como cuando un pelotero viejo coge un segundo aire y empieza a dar jonrones a granel.
Lo ‘chulo’ es que en los centros de datos no hay que elegir; pueden usar SSD para lo más rápido, discos duros para grandes volúmenes online a menor costo, y la cinta para lo que hay que guardar, pero que no se consulta a cada rato. Este ahorro es ‘bacano’, especialmente con petabytes que no se tocan. Un cartucho de cinta no necesita electricidad para guardar los datos, y miles de ellos pueden vivir en bibliotecas automatizadas. Además, esa separación es ‘jevi’ para la ciberseguridad (‘air gap’), manteniendo copias desconectadas de posibles ataques. No es gratis, pero la inversión se justifica a gran escala, ¡eso es así!
¿Y quiénes están usando esta tecnología ‘chula’? No es para el usuario común, no. Esto es para organizaciones que acumulan ‘un viaje de’ información por mucho tiempo, como centros de supercomputación, instituciones científicas, grandes empresas y la industria audiovisual. La IA, que no solo produce respuestas, sino también ‘un viaje de’ datos (datasets, resultados, versiones), encuentra en la cinta el archivo ‘frío’ perfecto. Mientras lo activo necesita memoria de alto rendimiento, los archivos poco consultados pueden ir a la cinta, ¡pa’ que lo sepan!
A diferencia de las memorias HBM, DRAM y NAND, que están bajo una presión ‘que da calambre’ por la demanda de la IA, la cadena de producción de LTO es diferente. Se basa en soportes magnéticos, no en semiconductores, así que no se ve afectada por la escasez o la subida de precios que se ve en otros lados. La cinta magnética, lejos de morir, está viva y coleando, demostrando que lo viejo, bien usado, ¡es ‘bacano’ todavía!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




