La noticia que ha puesto a más de uno con los pelos de punta en el país es la confirmación oficial de que la tragedia del Jet Set se debió, sin rodeos, a un brutal ‘exceso de peso’. La Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura y Edificaciones (ONESVIE), a través de su director, el ingeniero Leonardo Reyes Madera, lo sentenció de una vez y por todas en el juicio de fondo. Esta ‘vaina’, que ha marcado un antes y un después en la discusión sobre seguridad estructural, ya tiene su causa técnica clara y contundente, dejando a pocos con dudas sobre lo ocurrido aquel fatídico día.
Según el reporte de Somos Pueblo y el testimonio del ingeniero Reyes Madera ante la Cuarta Sala Penal del Distrito Nacional, la estructura del Jet Set estaba soportando una carga para la cual nunca fue calculada. Se detalló que en el techo se acumuló ‘un viaje de’ material, incluyendo cuatro capas de fino con espesores variados que sumaban unos impresionantes 37.5 centímetros. A eso se le sumaron equipos de aire acondicionado, tinacos, luminarias, plafones y equipos de sonido pesadísimos, todos instalados sobre las vigas postensadas. Era una bomba de tiempo con un ‘exceso de peso’ que simplemente la edificación no podía resistir.
La ONESVIE, como entidad encargada de velar por la seguridad de nuestras infraestructuras, juega un rol crucial en estas investigaciones. Su testimonio no solo aclara la causa de este desastre, sino que también pone en relieve la importancia vital de cumplir con los códigos de construcción y realizar mantenimientos adecuados. Cuando se altera el diseño original de una estructura sin las evaluaciones técnicas correspondientes, el riesgo de que ocurra una desgracia como esta aumenta exponencialmente. La integridad estructural no es un lujo, es una necesidad y, como hemos visto, su negligencia puede tener consecuencias fatales.
Este caso sirve como un campanazo de alerta para todo el sector de la construcción en el país y para las autoridades reguladoras. Lamentablemente, a veces el ‘tigueraje’ de querer economizar o de hacer las cosas ‘a la buena de Dios’ lleva a situaciones críticas. El añadido constante de peso sin una revisión profesional es un acto de irresponsabilidad que pone en peligro vidas. La labor de supervisión por parte de los organismos pertinentes debe ser implacable para evitar que se repitan estas fallas inducidas por sobrecarga que, según la noticia, fueron la causa determinante de lo ocurrido en el Jet Set.
La persistencia de este juicio es fundamental para sentar un precedente claro: la seguridad no se negocia. La responsabilidad de quienes diseñan, construyen y operan espacios públicos es inmensa. Lo sucedido en el Jet Set debe ser una lección para todos, desde los dueños de negocios hasta los ingenieros y arquitectos. Es imperativo que se refuercen los mecanismos de fiscalización y que la población esté consciente de la importancia de exigir edificaciones seguras y bajo las normas. La vida de la gente está de por medio, y esas son vainas con las que no se juega.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




