¡Atención, mi gente! Con la entrada en vigencia del nuevo Código Penal (Ley 74-25) el pasado 3 de agosto, se armó un lío que tiene a muchos médicos y pacientes con los pelos de punta. Aunque esta normativa no prohíbe explícitamente la comunicación entre galenos y pacientes por WhatsApp u otras plataformas digitales, la vaina es que ha endurecido de forma considerable las sanciones por negligencia. Esto, señores, ha puesto a los profesionales de la salud ‘a guayar la yuca’ y a ser más precavidos que nunca. La preocupación es real y tiene un impacto directo en cómo interactuamos con nuestros doctores en el día a día, según lo explicado por el abogado Juan Medina.
De acuerdo con Medina, quien compartió sus análisis en Instagram, un mensajito por chat no es un delito, pero ¡ojo! tampoco es una historia clínica que te salve en un tribunal. La gran ‘preocupación de algunos médicos’, tal como lo expuso el jurista, nace del drástico aumento de las penas para los casos de negligencia médica. El Código Penal ha disparado las sanciones, citando como ejemplo el artículo 112, que establece de dos a tres años de prisión por homicidio culposo, y de tres a cinco si se actúa a sabiendas del riesgo. Además, el artículo 150 castiga las lesiones y el 354 sanciona los certificados falsos, poniendo a los doctores en un ‘tigueraje’ de precaución.
Esta situación ha llevado a lo que Máximo Báez, presidente regional del Distrito Nacional del Colegio Médico Dominicano (CMD), describió como la práctica de una ‘medicina defensiva’. A pesar de que la ley no prohíbe el envío de recetas o resultados por WhatsApp, los médicos se verán obligados a ser sumamente cuidadosos. Báez enfatizó que evitar consultas por WhatsApp, Facebook o cualquier otra red social es una forma de protegerse, ya que cualquier interacción digital podría ser usada en su contra en el futuro. Esto queda a la voluntad y la confianza que el especialista tenga con su paciente, pero el riesgo, señores, es latente.
Algunos médicos ya están tomando medidas concretas. Por ejemplo, el neumólogo Emil Manzur, desde antes de la entrada en vigencia del Código, ya manejaba un sistema de respuesta automática por WhatsApp, dejando bien claras las condiciones y horarios de consulta. Es más, hasta advierte que ‘notas de voz no las oye, sin excepciones’. Por otro lado, un nutricionista consultado admitió que suspender las consultas por WhatsApp le resulta difícil porque los pacientes mandan fotos de sus platos y siempre tienen preguntas rápidas, aunque para dietas completas, invita a la consulta presencial. Es un dilema con el que tienen que bregar todos los días.
Y claro, los pacientes no se quedan atrás en la preocupación. Muchos están acostumbrados a la comodidad de un mensaje para preguntas que, a su entender, no ameritan una consulta formal ni el gasto de una cita. Una paciente anónima relató que varios médicos, incluyendo cardiólogos y geriatras, le han dicho ‘no WhatsApp’ por el nuevo Código Penal. Esto le complica la vida, especialmente con un familiar adulto mayor, donde antes resolvía ‘de una vez’ con una pregunta sencilla. Para ella, tener que sacar tiempo y dinero para ir a consulta por una simple aclaración es una ‘inversión’ que antes no se necesitaba.
El caso de Yanny es otro ejemplo de cómo esta ‘vaina’ afecta el diario vivir. Después de un chequeo ginecológico, le llegaron los resultados y, para ahorrar tiempo, intentó enviárselos a su ginecóloga por WhatsApp. Pero la respuesta fue clara: ‘pasa por consulta’. Esto significa pedir permiso en el trabajo y pagar una cita solo para que le revisen unos análisis que la misma doctora había ordenado. Para las madres de niños pequeños o las embarazadas, que a menudo necesitan respuestas rápidas, este nuevo panorama se vuelve ‘súper complejo’. El dilema es real: ¿cómo balancear la protección legal del médico con la necesidad de accesibilidad y agilidad para el paciente? Esto, sin duda, es un cambio que nos toca a todos.
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