¡Mi gente, la cosa se está poniendo buena en el país! El Ministerio de Salud Pública ha lanzado su Boletín Epidemiológico número 33 de 2026 y los números están que dan gusto, según la noticia. Parece que la mortalidad materna e infantil está dándole una tregua a la República Dominicana, mostrando una evolución que nos llena de esperanza. Estos resultados, que son de lo más importantes, coinciden con las acciones que el Servicio Nacional de Salud (SNS) ha estado desarrollando para fortalecer la atención en todos los hospitales, maternidades y demás establecimientos de la Red Pública, demostrando que cuando se mete mano con ganas, los resultados aparecen.
Asegún el informe, se han registrado 87 muertes maternas acumuladas durante 2026, lo que representa un descenso del 25 % si lo comparamos con el mismo período de 2025. ¡Un palo eso! Y si nos vamos más atrás, a las 177 muertes maternas registradas durante todo el 2019, la diferencia es de 90 defunciones, lo que equivale a más de un 50 %. Aunque los períodos de comparación son distintos, la tendencia es clara: estamos avanzando. Este logro se da en los primeros ocho meses de gestión del doctor Julio César Landrón al frente del SNS, quien, por lo visto, ha puesto como prioridad el fortalecimiento de los servicios materno-infantiles, procurando que las atenciones sean de calidad desde el embarazo hasta el posparto, incluyendo el cuidado de nuestros recién nacidos.
En lo que respecta a la mortalidad infantil, el mismo Boletín Epidemiológico número 33 nos dice que se contabilizaron 1,180 defunciones acumuladas en 2026. Eso es una reducción del 5 % en comparación con el año anterior, 2025. Durante la semana epidemiológica 33, se notificaron 40 muertes infantiles, y de esas, 33 fueron de neonatos. Estos datos, aunque muestran un avance, también nos recuerdan que todavía hay que seguir fajándose para fortalecer la atención neonatal especializada. El trabajo no para, y hay que seguir apretando donde más se necesita para que nuestros chiquitos tengan una mejor oportunidad de vida.
La gestión del SNS está tirando la línea con la iniciativa de “Tolerancia Cero a la Mortalidad Materna e Infantil”, un enfoque que busca intensificar la prevención, la vigilancia y una respuesta a tiempo para cualquier situación que pueda poner en riesgo la vida de una madre o su bebé. Con este accionar, lo que se procura es que cada caso prevenible se aborde con rapidez, seguimiento y la responsabilidad que se merece en todos los niveles de atención de nuestra Red Pública. Es un compromiso serio para que no se nos escape una y podamos cuidar mejor a los nuestros.
Estos datos positivos que Salud Pública nos tira al ruedo llegan justo después de que se armara un corre-corre por las denuncias de muertes de varios recién nacidos en la Maternidad Nuestra Señora de la Altagracia. Esa situación puso a muchos a pensar y a pedirle a las autoridades que pusieran más el ojo en las áreas donde llevan a los infantes. Es evidente que, a pesar de los avances, la vigilancia tiene que ser constante y el pueblo está atento a lo que pasa en nuestros centros de salud.
La gestión encabezada por el doctor Landrón ha puesto un énfasis especial en mejorar las condiciones de las maternidades y hospitales públicos para garantizar que los servicios sean oportunos, seguros, dignos y, sobre todo, humanos. El fortalecimiento de la infraestructura, la inversión en equipamiento, la capacitación de los recursos humanos y la actualización de los protocolos de atención son parte de las acciones que se están llevando a cabo para elevar la calidad asistencial y proteger, con particular ahínco, la vida de madres y recién nacidos. Es un esfuerzo que se ve y que se siente en la calle.
Asimismo, el SNS no se queda de brazos cruzados y está trabajando en un fortalecimiento integral de toda la ruta de atención materno-infantil, desde el Primer Nivel y el seguimiento prenatal hasta la atención más especializada en hospitales y maternidades. Esta estrategia tan completa busca identificar los factores de riesgo a tiempo, garantizar que las referencias se hagan cuando es necesario y aumentar la capacidad de respuesta ante cualquier emergencia obstétrica o neonatal que pueda surgir. De una vez, se busca que el sistema sea robusto.
Estos datos oficiales que Salud Pública ha publicado son una señal clara de que la Red Pública de Servicios de Salud está metiendo mano de verdad. Reflejan el esfuerzo constante y el tigueraje de médicos, enfermeras, especialistas y todos los colaboradores que se fajan día a día en los centros sanitarios de todo el territorio nacional para preservar la vida de nuestras madres y niños. Es un trabajo arduo, pero que está dando sus frutos, y eso, ¡es para celebrarlo!
A ocho meses de asumir la Dirección Ejecutiva del SNS, el doctor Julio César Landrón mantiene entre las principales prioridades de su gestión profundizar estos avances y seguir fortaleciendo las maternidades, hospitales y centros de atención de la Red Pública. El objetivo es claro: bajo la política de Tolerancia Cero a la Mortalidad Materna e Infantil, se quiere garantizar que cada madre y cada recién nacido, sin importar dónde vivan en el país, tengan acceso a una atención de calidad, segura, oportuna y, sobre todo, humana. ¡Esa es la meta!
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