¡Qué ‘jevi’ está la vaina con las remesas! Según el Banco Central de la República Dominicana (BCRD), nuestra gente en el exterior no afloja el paso. Entre enero y agosto de 2026, el país recibió la impresionante suma de US$8,432.7 millones en **remesas**, lo que representa un aumento de US$511.7 millones, un sólido 6.5%, si lo comparamos con el mismo periodo del año anterior. Y para que lo sepas, solo en agosto, llegaron US$1,116.3 millones, superando en US$69.7 millones (6.7%) la cifra de agosto de 2025 y en US$19.2 millones (1.8%) lo recibido en julio de este mismo año. ¡Eso es echar pa’ lante!
Este incremento tan bacano ocurre en medio de un panorama internacional que, ‘asegún’ la noticia, está complejo de verdad. Los conflictos en Medio Oriente, por ejemplo, siguen apretando los precios del petróleo y sus derivados. Esto genera más presiones inflacionarias que le restan ingreso disponible a los hogares, tanto allá como aquí. A pesar de eso, el ‘tigueraje’ dominicano se las ingenia para seguir mandando su ayuda a la familia, demostrando una resiliencia que da gusto.
La mayor parte de esta bendición, de acuerdo al reporte del BCRD, viene de los Estados Unidos. Ese país fue la fuente del 80.8% de las remesas formales en agosto, con un total de US$805.6 millones. Este flujo constante está directamente ligado a cómo le va a la economía norteamericana. Los datos del Instituto de Gerencia y Abastecimiento (ISM) muestran que el sector servicios, donde trabaja una parte importante de la comunidad dominicana, sigue en expansión con un índice de 55.4 en agosto. Además, la tasa de desempleo allá se mantuvo en 4.1% en agosto de 2026, creando 162,000 nuevos puestos de trabajo. ¡Nuestra gente está activa!
Pero no solo de la tierra del Tío Sam nos llegan los ‘cuartos’. El Banco Central también destaca la importancia de otros países. España, por ejemplo, se reafirma como la segunda plaza emisora, aportando US$66.6 millones, un 6.7% del total, una clara muestra del tamaño de la comunidad dominicana que reside por allá. Italia, Haití y Suiza también se suman a la lista, con un 1.4%, 1.2% y 1.1% respectivamente. Otros países como Francia, Canadá y Alemania, aunque con menores porcentajes, también contribuyen a este flujo vital de divisas.
¿Y adónde van a parar todos estos fondos aquí en la República Dominicana? La distribución geográfica de las remesas revela que la capital, el Distrito Nacional, se lleva la mayor parte, recibiendo el 50.7% del total en agosto. Le siguen las provincias de Santiago, con un 9.5%, y Santo Domingo, con un 6.8%. Esto significa que las áreas metropolitanas, los principales centros urbanos de nuestro país, concentraron más de dos tercios (un 67.0%) de todos los recursos que llegaron durante ese mes. ¡Los centros urbanos siempre activos!
La llegada constante de estas divisas ha sido clave para mantener una estabilidad económica ‘chula’ en el país. El BCRD apunta que, al 31 de agosto de 2026, el peso dominicano se apreció un 7.6% frente al dólar estadounidense en comparación con diciembre de 2025. Además, estos flujos robustos han permitido mantener nuestras reservas internacionales en un nivel bien ‘jevi’, alcanzando los US$15,434.2 millones al cierre de agosto. Esto equivale a un 10.6% del PIB y cubre unos 5.6 meses de importaciones, cifras que superan los umbrales recomendados por el Fondo Monetario Internacional. ¡Estamos de lo más bien!
Mirando hacia adelante, las proyecciones del Banco Central para el sector externo en 2026 siguen siendo optimistas. Se espera que los ingresos por turismo superen los US$12,200 millones, y que las remesas alcancen los US$12,600 millones. Las exportaciones totales se estiman en más de US$17,200 millones y la inversión extranjera directa (IED) superaría los US$5,300 millones. Todos estos flujos, sumados a otros servicios exportados (aproximadamente US$3,300 millones), prometen ingresos de divisas totales superiores a los US$50,700 millones al cierre de 2026. ¡Un ‘coro’ completo de ingresos!
El Banco Central, como siempre, se mantiene vigilante ante el desafiante panorama internacional y cualquier posible impacto en nuestra economía dominicana. Reafirma su compromiso inquebrantable con su objetivo de inflación y, sobre todo, con la estabilidad macroeconómica que tanto nos conviene. Así que, ¡a seguir echando pa’ lante y disfrutando de los frutos del trabajo de nuestra gente! Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!




