¡Mi gente, la cosa está apretá! Un reciente estudio, presentado por KABA Consulting en su vigésimo aniversario, ha soltado una verdad que nos ha dejado con la boca abierta: el 64.1% de los trabajadores del sector privado formal en nuestra querida República Dominicana ha visto reducido su rendimiento por motivos emocionales en el último mes. Este es un dato que nos hace pensar qué está pasando en nuestros trabajos, donde el ‘presentismo emocional’ se está volviendo una ‘vaina’ de lo más común.
Según este reporte, titulado ‘El costo invisible: Salud mental, presentismo y productividad en el sector privado dominicano’, un porcentaje alarmante de nuestros ‘tigueres’ en la oficina experimenta lo que se conoce como presentismo emocional. Esto no es que estén faltando al trabajo; es que están allí, físicamente en su puesto, pero su cabeza y su estado de ánimo no les permiten dar el 100%. La investigación, desarrollada por Latam Metrics, estima que esto equivale a un promedio de 2.5 jornadas laborales afectadas por empleado al mes, ¡imagínense, casi 30 días al año! Y aunque el informe aclara que es una estimación ilustrativa, el posible impacto económico es de millones de pesos al año, un ‘lío’ que afecta tanto al empleado como a la empresa.
El estudio no se quedó ahí, sino que se adentró en las razones de este malestar. Identificó que las condiciones de organización del trabajo tienen mucho que ver. La falta de claridad en las tareas, la poca previsibilidad, las exigencias y presiones laborales constantes, y el limitado margen de autonomía son factores que están ‘volviendo locos’ a nuestros empleados. Cosas como la preocupación constante por perder el empleo (49.2%), los cambios repentinos sin consulta (47.5%), o recibir instrucciones contradictorias con frecuencia (31.4%) están mermando la moral de la gente.
Es que el dominicano es echao’ p’alante, pero hay límites. La noticia revela que la jornada semanal promedio de los encuestados es de 46.9 horas, por encima de las 44 horas que marca la ley como referencia. Esto, sumado a las presiones mencionadas, crea un ambiente donde el ‘quemarse’ en el trabajo es casi inevitable. No podemos olvidar que somos personas, con nuestras cargas y preocupaciones que, asegún el reporte, se llevan al trabajo y afectan el desempeño.
Kalys Bautista, la fundadora y presidenta de KABA Consulting, enfatizó durante el evento que el interés de la firma va más allá de los números y se centra en el impacto humano. En su 20.º aniversario, la empresa busca expandir su visión sobre los riesgos que enfrentan las personas y las organizaciones, una actitud ‘bacana’ que pone el bienestar de la gente en primer plano, acompañando en la gestión de riesgos y aportando valor y confianza.
A raíz de estos hallazgos, el documento no se quedó en el diagnóstico, sino que propuso soluciones para ‘la cosa mejore’. Recomienda fortalecer la claridad organizacional para que cada quien sepa a qué atenerse, revisar las cargas laborales, establecer prioridades claras, y proteger los espacios de descanso. También sugiere ampliar los márgenes razonables de autonomía de los equipos, porque cuando uno siente que tiene cierto control sobre su trabajo, se siente mucho más ‘jevi’ y productivo.
Es vital que no nos limitemos a los trastornos psiquiátricos cuando hablamos de salud mental, pues abarca el estrés del día a día, la ansiedad y la depresión que surgen de situaciones personales y familiares que se ‘arrastran’ al trabajo. La propuesta de un asistente en el evento de que las instituciones, tanto públicas como privadas, dispongan de unidades especializadas en psicología y psiquiatría, y que los seguros médicos amplíen su cobertura, es una iniciativa que deberíamos considerar de una vez.
En fin, este estudio es una llamada de atención para todos: empleadores, empleados y la sociedad en general. La salud mental en el trabajo es un tema que no podemos seguir ignorando. KABA Consulting ha puesto la lupa sobre una realidad que afecta la productividad de nuestro país y nos invita a reflexionar y actuar para que nuestros trabajadores puedan rendir sin que su alma se quede en el camino. Este es un paso importante para construir un ambiente laboral más humano y eficiente.
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