¡Klk, gente! Aquí estamos, como siempre, con las últimas cherchas que nos traen los gigantes de la tecnología. Y es que, según la noticia, a Google le ha salido una ‘vaina’ que tiene a más de uno con la boca abierta: su Buscador, ese que usamos para to’ el mundo, se ha vuelto tan bacano gracias a la Inteligencia Artificial (IA) que ahora mismo les está dando un dolor de cabeza, ¡y del bueno! Imagínense que algo sea tan chulo y eficiente que termine afectando el ‘mangue’ del negocio. ¡Eso sí que es un dilema de lo más jevi!
No es un secreto para nadie que la IA se ha metido hasta en la sopa, asegurándose un puesto en casi todas las plataformas y servicios que utilizamos a diario. Google, que desde siempre ha sido un peso pesado en esto de la inteligencia artificial y que, de acuerdo al reporte, plantó las bases de muchas mecánicas de entrenamiento e inferencia, incluyendo la arquitectura Transformer, la piedra angular de la IA actual, no se podía quedar atrás. Sin embargo, la paradoja fue que, a pesar de su dominio histórico en el campo, el gigante de Mountain View fue tomado por sorpresa en el segmento de consumo por el surgimiento de OpenAI con ChatGPT, lo que provocó una alerta de ‘código rojo’ en Alphabet en 2022, según se explica.
Desde entonces, el despliegue de la IA ha sido de una vez y por todas en cada esquina del ecosistema de Google. Desde buscar correos en Gmail con Gemini hasta crear macros en Google Sheets, la IA ha invadido todos los productos. Pero donde realmente ha marcado un antes y un después es, sin duda, en su producto estrella: el buscador. Las vistas creadas con IA (AI Overviews) y el Modo IA (AI Mode) fueron la respuesta a un problema que arrastraba la plataforma, pues, según la noticia, los resultados de búsqueda tradicionales a menudo eran deficientes. La IA venía a resolver cualquier duda sin necesidad de navegar y cliquear un viaje de enlaces.
Y aquí es donde viene el ‘tranque’. A pesar de que esta mejora es lo más para el usuario, porque te da la información masticadita, resulta que no lo es tanto para la billetera de Google. Según un reporte de Alphabet, hubo una caída importante en el crecimiento de ingresos por búsqueda. ¿La razón? El Modo IA monetiza peor que la búsqueda tradicional, porque al ser tan efectivo, los usuarios no tienen que hacer tantos clics. Menos clics significan menos ojos en los anuncios, y menos ‘mangue’ para la gallina de los huevos de oro de Google.
Entonces, ¿cuál es la solución que propone Google para esta ‘vaina’? Pues, de la forma más lógica posible, aunque un chin paradójica: ¡añadir más anuncios! Sí, así como lo oyen. Si el buscador se ha vuelto tan bueno que la gente no ve los anuncios, pues hay que poner más. Es como si el progreso los obligara a echar ‘pa’trás’ un poco, balanceando la experiencia de usuario con la necesidad de ingresos. Philipp Schindler, director de negocio de Google, lo dejó claro al señalar que el fuerte crecimiento en las consultas del Modo IA impactó la monetización, pero se están expandiendo los anuncios en las vistas con IA y en el Modo IA a más usuarios y mercados, incluyendo conversaciones de varios turnos en Estados Unidos, según lo que reporta la noticia.
El reto ahora para Google es no perder la credibilidad. No es lo mismo un anuncio disimulado entre resultados que una recomendación explícita dentro de un texto que, se supone, es imparcial y generado por IA. La compañía sigue creciendo a doble dígito, no está en aprietos, pero cada búsqueda en el Modo IA deja menos dinero. La única palanca que tienen a mano es la publicidad, y eso conlleva el riesgo de que el buscador, que ahora es más eficiente para el usuario, termine volviendo a su antiguo enfoque, priorizando a los anunciantes. Una verdadera ‘chercha’ la que tienen montada.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




