¡Atención, mi gente! Si pensábamos que la carrera por la Inteligencia Artificial (IA) solo dependía de chips o energía, ¡pues agárrense! La vaina ha dado un giro inesperado. Según el Wall Street Journal, el nuevo gran tapón para el avance de la IA no es técnico, sino económico: ¡es la escasez del dinero IA barato! Los inversionistas, que antes soltaban los cuartos de una vez, ahora están más apretados y exigentes.
Esta situación ha puesto en jaque a empresas como CoreWeave, Nebius y Nscale, dedicadas a construir centros de datos, el corazón de la IA. Dependen de endeudarse para financiar sus infraestructuras y lo están sintiendo de verdad. Llevan semanas con dificultad tremenda para vender sus bonos, vía principal para conseguir capital fresco y echar hacia adelante sus proyectos.
El contraste es marcado. QTS, un operador de centros de datos, hace seis meses buscaba un préstamo de 800 millones de dólares. Ahora, para casi el mismo monto, le saldrá entre 4 y 6 millones de dólares más en intereses anuales. CoreWeave, a principios de año, vendió deuda al 9.75% de interés. Hoy, quien compra sus bonos pide una rentabilidad superior al 15%. ¡Una diferencia que es para volverse loco!
¿Y por qué es tan importante este asunto? Como dicen, ‘no credit, no party’. Sin los cheles fluyendo, la fiesta de la IA se pausa y los centros de datos tardarán más en levantarse. Hock Tan, CEO de Broadcom según la noticia, ya advirtió en octubre que el dinero podía frenar más la vaina que la falta de chips o electricidad. Nscale, por ejemplo, retrasa su salida a bolsa hasta diciembre por condiciones de financiación más duras para su centro de datos para Anthropic.
Pero la verdad es que esto no ha llegado de sorpresa. Ya se veían las señales. A finales de 2025, según reportes, bancos pesados como Deutsche Bank y Morgan Stanley ya buscaban cómo cubrirse de la deuda que habían prestado para centros de datos. Ahora, ese recelo se ha regado por el mercado, con inversionistas temiendo que protestas vecinales retrasen obras y que los beneficios prometidos tarden más.
Además, muchos sienten que ya tienen un viaje de dinero metido. Tener un cliente grande tampoco salva: QTS construyó un centro de datos para Microsoft, y su deuda ligada a ese proyecto se ha encarecido desde abril, mientras que la de Microsoft apenas ha sentido el golpe. El mercado ya distingue entre prestarle a un gigante como Microsoft y a quien solo le alquila un edificio. La vaina no es un coro fácil.
Ahora bien, no es que se haya acabado el dinero del todo. Según Morgan Stanley, hasta septiembre las empresas de IA habían captado 466,000 millones de dólares en deuda, ¡más de cuatro veces lo de hace un año! Y los chips siguen escaseando; el CEO de Broadcom, de acuerdo al reporte, cree que ese problema podría no aliviarse hasta 2028 o 2029. Lo que falta no es el dinero per se, sino el dinero barato, sobre todo para quienes no tienen la espalda para pagar obras grandes con intereses altos. La situación está jevi.
El presidente de EQT, en Semafor, le puso un nombre bacano a esos anuncios gigantes de proyectos que nunca se concretan: ‘bragawatts‘. ¡Eso es una historia! Firmar megavatios en papel es fácil, pero entregarlos ya conectados es otra cosa. Y pagarlos ahora, con el costo del dinero como está, ¡definitivamente, aún menos! La ‘chercha’ del dinero fácil para la IA parece haber terminado, y el juego se pondrá más interesante y desafiante para todos los actores.
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




