Un revuelo ‘fuertísimo’ se ha armado en el ambiente informativo dominicano, luego de que José P. Monegro, director del periódico El Día, levantara la voz exigiendo una investigación rigurosa. ¿La razón? El incidente ocurrido en la zona fronteriza, donde comunicadores de la plataforma Somos Pueblo fueron sometidos a una requisa que, según el reporte, fue inusualmente minuciosa y precedida por un mensaje de advertencia. Este ‘coro’ ha puesto a la gente a pensar qué tipo de ‘vaina’ es esta y qué está pasando realmente con la libertad de expresión en nuestro patio.
De acuerdo al editorial de Monegro, no es la requisa en sí lo que causa el ‘rebú’, ya que los controles en carreteras son habituales por temas de seguridad. El problema, mi gente, es la manera en que se manejó todo: esa filtración previa y el uso de estas prácticas para, según parece, poner en la mira a figuras específicas. Imagínense ustedes, recibir un mensaje que te dice ‘ojo, te van a revisar con lupa’, y luego que eso pase. ¡Eso no está de lo más bien y levanta sospechas a cualquiera!
El director de El Día, con la claridad que lo caracteriza, enfatizó que en cualquier democracia que se respete, las voces que resultan ‘incómodas’ deben ser protegidas. Las autoridades, por más poder que tengan, no pueden caer en excesos que atenten contra la integridad de los ciudadanos, mucho menos contra quienes tienen el rol de informar y fiscalizar. Cuando se cruza esa línea, el daño institucional puede ser de grandes proporciones, como un ‘aguacero’ que lo daña todo si no se actúa a tiempo y con transparencia.
La preocupación de Monegro va más allá del caso particular de Somos Pueblo. Es una advertencia sobre cómo estas situaciones pueden generar un ambiente de miedo y autocensura, algo que nadie quiere en una nación que aspira a ser fuerte y libre. Si la gente empieza a sentir que por decir lo que piensa o por investigar ciertas ‘vainas’, se va a meter en problemas o va a ser blanco de un ‘tigueraje’ de esta índole, entonces estamos ‘en olla’, señores. La confianza en las instituciones se va por el barranco.
Es por esto que la exigencia de una investigación seria y pública no es un capricho, es una necesidad urgente. Se necesita que se esclarezca de una vez por todas quién filtró la información, por qué se dio esa requisa particular y cuáles fueron los motivos reales detrás de lo ocurrido. De lo contrario, este incidente podría quedar como una mancha en el historial, alimentando la desconfianza y dando pie a que el ‘chisme’ y la especulación se rieguen como pólvora, sin que nadie sepa la verdad del asunto.
Para mantener la salud de nuestra democracia, es fundamental que la justicia y la verdad prevalezcan. Este tipo de episodios nos recuerdan que la vigilancia ciudadana y la prensa libre son pilares esenciales. El llamado de José P. Monegro es, en el fondo, una defensa de la institucionalidad dominicana, para que no permitamos que ‘un coro’ mal manejado le meta un ‘jonrón’ a nuestros principios democráticos. Ojalá las autoridades pongan oído y actúen con la celeridad y la seriedad que el caso merece.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




