¡Mi gente! La Romana está que pica, y no precisamente por el calor, sino por un operativo ‘de show’ que montó la Policía Nacional en conjunto con varias agencias para meterle mano al relajito de la contaminación sónica. Imagínense ustedes, incautaron 27 bocinas, un viaje de plantas y otros equipos que estaban haciendo un ‘desorden’ de sonido en La Romana y Villa Hermosa. Esto es una señal clara de que las autoridades no están en chercha con el ruido, y el que se pase de la raya, pues tendrá que aguantar las consecuencias. La gente del Departamento Antirruidos se fajó de verdad, con el apoyo de una Fuerza de Tarea Conjunta que incluyó la Dicrim, Dintel, Acción Rápida y hasta los militares, demostrando que cuando se unen, la vaina se pone seria.
La contaminación sónica es un dolor de cabeza en el país entero, no es solo de La Romana. Afecta la salud, la tranquilidad y hasta el desarrollo de los chamacos que tienen que estudiar. Por eso, estos operativos son tan importantes, porque van más allá de solo decomisar equipos; buscan crear conciencia. Este despliegue de fuerza no es solo para amedrentar, sino para recordarles a los dominicanos que tenemos leyes para convivir en paz, como la Ley 90-19 que busca regular los niveles de sonido. Es ‘bacano’ ver que el Gobierno está metiéndole el pie a este problema, que por años ha sido una queja constante de la ciudadanía.
Además de las bocinas y los amplificadores, la cosa se puso más ‘heavy’ porque hasta un vehículo fue retenido por el relajo que tenía con el volumen. También se llevaron unas cuantas cajas acústicas, esas que el ‘tigueraje’ usa para armar el ‘coro’ con la música a todo pulmón. No es un secreto para nadie que a los dominicanos nos encanta la bulla y la fiesta, pero hay momentos y lugares para todo. Cuando la música pasa de ser diversión a molestia, es ahí donde las autoridades deben intervenir para garantizar el sosiego de la comunidad, y en este operativo lo hicieron ‘de una vez’.
Pero la cosa no se quedó solo en el ruido, porque durante estas acciones también detuvieron a dos personas por posesión de presuntas sustancias controladas, lo que demuestra que muchas veces la contaminación sónica es solo la punta del iceberg de actividades ilícitas. Y por si fuera poco, un hombre fue ‘conducido’ por andar con un arma de fogueo. Esto subraya la complejidad de estos operativos, que muchas veces destapan otras ‘vainas’ que también necesitan atención y mano dura.
Los establecimientos comerciales también recibieron su jalón de orejas. Cinco de ellos fueron advertidos formalmente para que bajen el volumen y respeten los límites de la ley. Esto es crucial, porque los negocios, aunque busquen entretener, tienen la responsabilidad de no perturbar la paz de los residentes. La Ley 90-19 no es un adorno, es una normativa que busca proteger el derecho de todos a un ambiente sano y tranquilo, y los comerciantes deben estar ‘claro’ con eso.
Para evitar que la gente siga cayendo en lo mismo, la Policía informó que realizaron 210 encuentros de proximidad comunitaria. Esto es un ‘palo’ porque no solo es castigar, sino también educar. Orientar a la gente sobre la normativa y las consecuencias de pasarse de la raya con el ruido es fundamental para cambiar la cultura del ‘yo hago lo que quiera’. La prevención es clave para que los ciudadanos entiendan que su diversión no puede ser la tortura del vecino.
Al final del día, todos los equipos incautados fueron remitidos a la Procuraduría Especializada para la Defensa del Medio Ambiente, y los detenidos por drogas fueron a la DNCD, o sea, cada quien con lo suyo. Este tipo de acciones manda un mensaje claro: la autoridad está activa y vigilante. Si usted tiene su negocio o le gusta escuchar su música ‘a to’ lo que da’, es mejor que esté ‘ojo avizor’ con los decibeles, porque la tranquilidad es un derecho de todos, y la Policía no está jugando. ¡Está de lo más bien que se paje la bulla para que podamos vivir en ‘paz y sosiego’!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




