Empezamos con una vaina ‘chévere’ que nos tiene a todos hablando en el ‘patio’. El Consejo Dominicano de Unidad Evangélica, o CODUE para los amigos, ha dado su espaldarazo a la modificación de la Ley de Residuos Sólidos. Esta reforma no es poca cosa; representa un avance ‘bacano’ para miles de organizaciones sin fines de lucro (ONG) en el país, protegiendo sus derechos y fortaleciendo su papel en el desarrollo social dominicano. La verdad es que se necesitaba un ajuste, porque la ley original, según muchos, les estaba dando un dolor de cabeza a un viaje de gente.
Para los que no saben, CODUE es una entidad evangélica de peso, que aglutina un sinnúmero de congregaciones y asociaciones cristianas. Su presidente, el Reverendo Feliciano Lacen Custodio, ha sido claro al señalar que la versión inicial de la ley, promulgada en diciembre de 2025, contenía disposiciones que, sin querer queriendo, chocaban con los derechos ya establecidos para estas entidades en la Ley 122-05. Esta última es fundamental para la regulación y fomento de las Asociaciones sin Fines de Lucro. ¡Era un lío que había que resolver!
La Ley 122-05 es la biblia de las ONG dominicanas, un marco legal que les da seguridad para operar. Las anteriores disposiciones de la Ley de Residuos Sólidos, según explicaciones de Lacen, creaban una carga burocrática y tributaria desproporcionada. Imagínense, muchas ONG trabajan con las uñas, haciendo un ‘tigueraje’ ‘jevi’ en las comunidades más vulnerables, y de repente se encontraban con exigencias que comprometían su labor. Esto limitaba su capacidad para ejecutar programas de asistencia social, educación, salud y capacitación, que son pilares para el bienestar de nuestra gente.
Gracias a la sensatez del Congreso Nacional, que se puso las pilas ‘de una vez’, se logró rectificar esta situación. La decisión de revisar y corregir esos puntos que entorpecían el trabajo de la sociedad civil ha sido muy bien recibida. Ahora, con esta modificación, se restablecen derechos ya adquiridos y se reconoce el aporte invaluable de estas entidades –desde iglesias hasta fundaciones comunitarias– en favor del pueblo. Esto les devuelve la seguridad jurídica y, sobre todo, les permite continuar su labor sin el temor de que cargas excesivas comprometan su sostenibilidad y el servicio a quienes más lo necesitan.
Es que en nuestro país, con tantas necesidades, el trabajo de las organizaciones sin fines de lucro no es un extra, sino un pilar. Ellas cubren huecos donde el Estado a veces no llega o no puede actuar con la misma agilidad. Esta reforma considera la realidad operativa de muchas organizaciones que no tienen para asumir obligaciones tributarias que no les corresponden. Fortalecer este sector asociativo es, sin duda, un paso hacia una sociedad más participativa, solidaria y comprometida con el desarrollo sostenible de la República Dominicana. No es ‘de gratis’ que las iglesias, por ejemplo, son clave en la promoción de valores y asistencia social.
Desde CODUE, el compromiso es firme: seguirán apoyando iniciativas legislativas que promuevan la equidad, la transparencia y el fortalecimiento de estas organizaciones. Es un llamado a colaborar con los poderes públicos para construir un marco legal que no solo incentive la participación ciudadana, sino que también fortalezca a quienes están en la trinchera, día a día, trabajando por el bienestar integral de la gente de este ‘patio’. ¡Es ‘chulo’ ver que el diálogo puede lograr cosas tan positivas!Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



