¡Klk, gente! DeepSeek, esa compañía china que muchos veían como una ‘vaina’ rara hace poco más de un año, se ha convertido en un nombre que resuena fuerte en el mundo de la inteligencia artificial. Primero nos sorprendieron con sus modelos eficientes y el ‘tigueraje’ que montaron más allá de China. Ahora, la pregunta es otra: ¿qué pasa cuando una empresa de software se da cuenta de que la clave para seguir alante, o sea, la siguiente ventaja, podría estar en los mismos chips de inferencia que hacen posible que esa IA funcione a gran escala?
Asegún Reuters, DeepSeek está metiéndole mano duro al desarrollo de su propio chip de inteligencia artificial. Esta vaina no es para entrenar modelos nuevos, no, sino que está orientada a las tareas de inferencia, que es donde la IA coge el ‘swing’ después de aprender. Imagínense que ya el modelo está ‘ready’, cada pregunta que le hacemos y cada respuesta que nos da, necesita que se ponga a trabajar de una vez. Eso no es una operación aislada, sino una rutina que se repite un viaje de veces si el producto está funcionando bien. Por eso, un chip diseñado para esa fase no busca tanto el prestigio técnico, sino algo más terrenal: que usar la IA salga más barato, sea más rápido y dependa menos de terceros, ¡un paso bacano hacia la autonomía!
Este ‘coro’ se entiende mejor si vemos de dónde ha dependido DeepSeek hasta ahora. Los muchachos han usado chips de NVIDIA y Huawei para entrenar y ejecutar sus modelos. Desde que Washington puso la cosa difícil con las exportaciones de chips H800 de NVIDIA para China, DeepSeek se ha apoyado más en Huawei. De hecho, su modelo V4 de abril se adaptó a los chips Ascend de Huawei, lo que demuestra que esta gente no se queda de brazos cruzados cuando la situación se pone ‘caliente’. Quieren su propia ‘chercha’, su propio control, y no es para menos.
Antes, la conversación global sobre IA giraba casi por completo alrededor de empresas gringas como OpenAI, Google o Microsoft. DeepSeek cambió el juego, demostrando que China también podía sacar modelos que se la ponían ‘chula’ a los demás y que podían competir fuera de su mercado. Por eso, en China la celebraron como la campeona nacional de la IA, ¡un orgullo de allá! Es como cuando un pelotero dominicano la rompe en las Grandes Ligas, ¿tú me entiendes?
Y esta ‘tendencia’ no es solo DeepSeek. Google lleva años con sus TPU, Amazon con Inferentia, Microsoft con Maia y Meta con MTIA. Hasta OpenAI, el mismo ‘monstruo’ de la IA, anunció su chip Jalapeño junto a Broadcom, también para inferencia. ¡Hasta Anthropic está pensando en diseñar los suyos! El patrón está más claro que el agua: las grandes compañías de IA quieren reducir su dependencia de proveedores externos para tener un control más jevi del costo, el rendimiento y la disponibilidad del poder de cómputo que sustenta sus servicios. ¡Quieren ser dueños de su propio ‘bate’!
Claro, diseñar un chip que valga la pena no es lo mismo que solo quererlo. Es una inversión de años, un viaje de capital y una red de socios en diseño y fabricación. Y para una empresa china, la vaina se pone más complicada por los controles de exportación de Estados Unidos, que limitan el acceso a las fábricas más avanzadas y a la memoria de alto ancho de banda, ¡que es clave para esta tecnología!
Los tiempos están cambiando, mi gente. NVIDIA llegó al tope de la IA con una ventaja que construyó por décadas, con su primera GPU en el 99 y CUDA en el 2006, una arquitectura que ayudó a que sus chips hicieran más que solo gráficos. Durante años, si querías competir en IA, tenías que pasar por NVIDIA sí o sí. Pero lo que sugiere DeepSeek es que esa dependencia ya empieza a tener grietas. ¡El ‘tigueraje’ se puso bueno y el panorama de los chips está dando un ‘swing’ diferente!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



