La situación de Gabriel Armando de la Cruz en La Romana es una vaina que nos tiene el corazón en un puño. Después de un incidente, asegún se reporta, con agentes de la Policía Nacional el pasado 22 de noviembre, este compueblano nuestro se encuentra en un estado crítico, postrado en cama y con parálisis. Es un golpe duro para él y su familia, y la noticia ha encendido la preocupación en la comunidad, que clama por justicia y claridad ante lo sucedido. El hecho pone en el tapete, una vez más, la delicada relación entre la ciudadanía y las fuerzas del orden.
Según el propio Gabriel Armando ha relatado, la cosa se puso fea cuando miembros de la institución del orden presuntamente impactaron su trayectoria y, lo que es aún más grave, le causaron heridas por la espalda. Esto no es cualquier chercha, señores. Estas acusaciones de uso excesivo de la fuerza y lesiones graves contra un ciudadano son una patana de responsabilidad que el sistema judicial dominicano tiene el deber de investigar a fondo. La versión del afectado debe ser escuchada con toda la seriedad que amerita un caso donde la vida y la dignidad de una persona están en juego.
El proceso legal ya está en curso, y la próxima audiencia, pautada para el seis de mayo, es una fecha clave para ver cómo se desarrolla esta historia. Odis Molil Yan, el abogado de la parte afectada, ha confirmado que el agente señalado por el hecho, Oscar Cruz Jiménez, está bajo medida de detención. Eso es un paso importante, pero la verdad es que la gente espera que el tigueraje de la justicia se faje de verdad y actúe con la transparencia necesaria para esclarecer cada detalle de este incidente, sin chivos expiatorios ni relajo.
Lo que más nos molesta del lío es la falta de apoyo gubernamental que ha recibido Gabriel Armando. Asegún él mismo ha dicho, hasta el momento, solo ha contado con la mano amiga del diputado de la provincia, Carlos de Pérez. Es una pena que un ciudadano en su estado de vulnerabilidad tenga que depender de la buena voluntad de un legislador para obtener asistencia, cuando debería ser el Estado quien le garantice una mano, y de una vez, todo el apoyo médico y social necesario. Es hora de que las instituciones se pongan las pilas y demuestren que el pueblo dominicano les importa.
Este incidente no es solo la desgracia de un individuo, es un espejo que refleja desafíos más amplios en nuestra sociedad. La confianza en las instituciones, especialmente en la Policía y el sistema de justicia, se fortalece o se debilita con cada caso como este. Es crucial que las autoridades competentes no solo aclaren las responsabilidades, sino que también tomen medidas para evitar que estas vainas se repitan. Queremos una República Dominicana donde el respeto a la vida y los derechos humanos no sea un lujo, sino una norma para todo el mundo, desde el más humilde hasta el más encumbrado.
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



