La idea de que las generaciones futuras vivirían más que las anteriores ha sido casi una verdad indiscutible. Esto se debía a las mejoras en salud, alimentación y medicina que durante más de cien años parecieron no tener techo.
Sin embargo, un reciente estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences nos pone los pies en la tierra: la esperanza de vida ha dejado de crecer al ritmo que creíamos, y las generaciones nacidas entre 1939 y 2000 probablemente no alcanzarán los 100 años de promedio.
Este proyecto, realizado con datos de 23 países con ingresos altos y baja mortalidad, usó seis métodos estadísticos diferentes para ver la esperanza de vida por cohortes, o lo que es lo mismo, siguiendo a grupos de personas nacidas el mismo año a lo largo de su vida.
Los resultados reflejan que el ritmo de aumento en la expectativa de vida se ha reducido entre un 37 y un 52% según el método. Incluso planteando escenarios muy buenos con mejoras aceleradas, el aumento no alcanzaría los niveles del siglo XX.
¿Qué está ocurriendo? ¿Por qué nos estancamos?
Tal y como se comenta en la revista Muy Interesante, hay un factor importante que es la desaceleración en la reducción de muertes infantiles y juveniles. Gran parte del aumento en nuestra historia en la esperanza de vida provino de la disminución de muertes en menores de 20 años gracias a vacunas, antibióticos y mejoras en general.
Pero hoy esos índices de mortalidad infantil ya no bajan apenas, y eso significa que ese motor que impulsaba la longevidad se está quedando sin gasolina. El estudio muestra que más de la mitad de esta desaceleración corresponde a menores de 5 años, grupo donde las mejoras ya llegaron a su límite.
Mientras, las muertes en edades ya bastante avanzadas disminuyen a un ritmo muy lento. Aunque la medicina y la tecnología avancen, no compensan la pérdida de impulso de la infancia. Esto nos coloca ante una situación donde la esperanza de vida se estabiliza y el umbral de 100 años se aleja.
Allá por 1938 se pensaba que quienes nacieran en 1980 podrían llegar promedio a 100 años, pero la realidad es que apenas llegarán a unos 84 o 85 años.
Manel Esteller, experto en genética, secunda la idea de Putin y Xi Jinping de vivir 150 años
Pese a todo esto, y siguiendo la estela de lo que comentaban medio en secreto Vladímir Putin y Xi Jinping en Pekín, Manel Esteller, catedrático de Genética de la Universidad de Barcelona, parece que está bastante de acuerdo con ellos.
Considera que esa idea de vivir hasta los 150 años no es tan loca como podemos pensar y que realmente no se puede descartar que suceda. Confirma que duplicar nuestra esperanza de vida no es imposible, pero tampoco inmediato.
Hoy la persona más longeva de la historia registrada es Jeanne Louise Calment, francesa, que alcanzó los 122 años y 164 días. Ese límite no se ha superado desde que murió en 1997. Y según Esteller, eso ya nos dice mucho: “Parece que estamos llegando a una limitación física. Nuestras células no pueden resistir más de 120 años”. Es decir, biológicamente hay un muro que aún no se ha podido cruzar.
La propuesta de Putin y Xi Jinping va más allá de lo natural y su propuesta parte de la idea de reemplazar órganos envejecidos por otros más jóvenes, como quien cambia piezas de un coche. Esteller lo explica: “Los trasplantes han incrementado la esperanza de vida y la calidad de vida a muchas personas. De aquí a reconstruir una persona órgano a órgano hay un trecho”
El problema es el cerebro. Aunque se pudiera empalmar corazón, riñones o pulmones, el órgano que define quiénes somos también envejece.
“La identidad humana se encuentra en el cerebro, órgano que al igual que todos envejece, y en caso de ser trasplantado a su vez haría que dejásemos de ser ‘nosotros mismos'”, comenta Esteller. Así que aunque técnicamente pudiéramos ‘reiniciar’ el cuerpo, no significa que seguiríamos siendo nosotros mismos.
De hecho, el experto recuerda un punto importante en la entrevista con La Ventana y es que no es solo vivir más, sino cómo se vive. Hoy los primeros síntomas del envejecimiento aparecen a partir de los 50 años. A los 65, muchas funciones biológicas caen en picado. Y hacia los 70 vuelve a haber un bajón duro. Estirar la vida hasta los 120 o 150 años tendría poco sentido si se llega a esa edad con un deterioro total.
En paralelo, la ciencia ya está probando otras estrategias. En Estados Unidos, por ejemplo, existen los estudios más avanzados en longevidad. Hoy no se prueban en humanos, sino en perros. Más de 1.300 animales participan en ensayos en los que reciben una pastilla diaria diseñada para mejorar su metabolismo. El objetivo es alargar su vida en un 30% y, si funciona, llevar ese avance a las personas.
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Etiquetas: Salud
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).







