La inteligencia artificial, esa ‘vaina’ que nos tiene a todos hablando y escribiendo, parece tan ligera que uno ni se imagina la infraestructura pesada que tiene detrás. Aquí en el patio, a veces se nos olvida el tremendo ‘tigueraje’ de centros de datos, aceleradores y electricidad que se necesita para que todo eso funcione. Esta expansión está obligando a mirar más allá de los modelos y sus capacidades, porque mantener esta infraestructura activa significa competir por recursos físicos, como el agua. El consumo de agua por estos mega-complejos tecnológicos se ha vuelto un tema de preocupación, especialmente en Estados Unidos, uno de los grandes polos de esta tecnología.
¡Imagínense ustedes la ‘vaina’! Según el Lawrence Berkeley National Laboratory, los centros de datos en el país del norte pasaron de gastar unos 21,200 millones de litros de agua en 2014 a casi 66,000 millones en 2023. Eso es triplicar el consumo en apenas nueve añitos, mi gente. Es como si de repente, esos centros empezaran a beber un ‘viaje’ de agua como si no hubiera un mañana, y lo más ‘jevi’ es que esta foto fue tomada antes del verdadero boom de la IA.
Esa fecha de 2023 es clave, porque esos datos no reflejan el panorama actual. ChatGPT apenas había debutado a finales de 2022 y la demanda ya estaba subiendo, pero la expansión física para sostenerla todavía estaba en pañales. Desde entonces, hemos visto multiplicarse los proyectos de nuevos complejos, las compras de aceleradores y la búsqueda incansable de capacidad de cómputo adicional. Así que, esos 66,000 millones de litros son solo el calentamiento de la ‘chercha’ que se viene.
Ahora, ¿por qué necesitan tanta agua? ¡Buena pregunta! Es que los servidores y aceleradores convierten un buen chin de la electricidad que consumen en calor, y para que no se ‘cocinen’, hay que mantenerlos fresquitos con sistemas de refrigeración constantes. Algunos centros usan sistemas evaporativos, que pueden ahorrar energía, pero a cambio, se ‘beben’ el agua como si fuera ‘agua de coco’. La elección de cómo refrigerar depende de un ‘coro’ de factores, por lo que el impacto puede variar un ‘viaje’ de un centro a otro.
Pero ojo, que el agua que se usa directamente es solo una parte de la ‘vaina’. La generación de la electricidad para esos centros gringos estuvo asociada a casi 800,000 millones de litros de agua en 2023, una magnitud mucho mayor. Y para rematar, el gobierno federal de Estados Unidos no tiene una evaluación sistemática de cuánta agua usa toda la industria. Los datos están ‘regados’ por todos lados, lo que hace difícil tener una foto clara. Mientras tanto, la Unión Europea ya exige a ciertos centros de datos que reporten sus métricas. ¡Una ‘vaina’ para pensarlo bien, mi gente!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



