Lo que nació como una red social pensada para conectar a profesionales con empresas se ha convertido en un terreno donde la inteligencia artificial marca cada vez más la experiencia. El problema es que lo que debía facilitar las cosas está teniendo el efecto contrario.
En LinkedIn, las recomendaciones de empleo son menos útiles, el contenido resulta más artificial y hasta los perfiles con los que interactúas pueden no pertenecer a personas reales. Esto, al final, afecta gravemente a los usuarios que lo único que quieren es encontrar un buen empleo.
La IA se adueña de LinkedIn
Hace unos años, LinkedIn mostraba ofertas laborales ajustadas a la trayectoria y búsquedas previas de los usuarios, en pocas palabras, era una herramienta práctica, rápida, casi transparente. Hoy el sistema pide que escribas, con tus propias palabras, cómo sería tu trabajo ideal para que la IA lo procese.
Lo que debería ser un asistente digital acaba convirtiéndose en una carga adicional, donde en vez de facilitar el trabajo, lo complica, y esa fricción genera desconfianza. El objetivo era aumentar la productividad, mejorar la precisión, así como dar más control al usuario.
En la práctica, muchos sienten lo contrario, ya que en lugar de recibir un listado útil de vacantes, se enfrentan a un buscador que responde de manera irregular y que, en muchos casos, ofrece resultados menos relevantes que el antiguo sistema.
La inteligencia artificial no solo ha entrado en la búsqueda de empleo, también ha colonizado el espacio de publicación y el feed. Si tienes cuenta premium, LinkedIn te ofrece un asistente de escritura para redactar tus posts.
Cabe señalar que la intención es ayudarte a superar el bloqueo mental, pero el resultado es un tono plano y homogéneo. El feed empieza a llenarse de mensajes que suenan igual, con frases hechas y fórmulas repetidas que restan personalidad.
Lo mismo ocurre con las interacciones, donde cada vez es más habitual recibir comentarios o mensajes generados automáticamente, como un “felicidades por tu ascenso” que aparece al instante, pero no siempre sale de un contacto real, sino de un algoritmo que copia patrones.
La consecuencia es que las conversaciones pierden autenticidad, y aquí es donde la red social que aspiraba a reforzar la voz profesional acaba convertida en un escaparate de mensajes fabricados en serie por un bot automatizado.
Perfiles falsos y publicaciones escritas con IA
Lo más preocupante es la proliferación de cuentas falsas, con generadores de imágenes y descripciones creadas por IA, es sencillo montar un perfil que parece real a simple vista. LinkedIn reconoce que elimina millones de cuentas falsas cada año, pero el problema no desaparece, cada vez surgen más.
Para los usuarios, esto significa que no siempre sabes con quién hablas. ¿Un candidato que se postula a un puesto es una persona real o un bot? ¿Un nuevo contacto que te envía un mensaje ofrece de verdad sus servicios o solo es una cuenta diseñada para hacer spam?
Al final, el impacto es evidente, puesto que se deteriora la confianza, y sin confianza, LinkedIn deja de ser la red social que diferenciaba a profesionales reales de cualquier otra plataforma social, como X o incluso Instagram.
LinkedIn siempre tuvo un valor diferencial, que era la autenticidad, un lugar donde compartías tu trayectoria, seguías a referentes de tu sector y encontrabas oportunidades reales, pero con la sobrecarga de IA, esa esencia se diluye.
El feed ya no refleja tanto lo que piensan tus contactos, sino lo que generan la IA en su nombre. Los procesos de selección reciben una avalancha de candidaturas creadas con ayuda de chatbots, muchas veces sin personalización ni encaje con el puesto.
Reclutadores y empresas se enfrentan a montañas de currículums que apenas aportan valor, y los candidatos, pueden postularte a más empleos que nunca, pero al mismo tiempo se compite con un océano de solicitudes automatizadas que reducen tus posibilidades de destacar.
En vez de acercarte a oportunidades reales, la IA te coloca frente a un entorno cada vez menos humano, donde lo difícil ya no es encontrar un empleo, sino distinguir qué es auténtico y qué no.
Hoy la sensación es clara, LinkedIn se infla de IA, pero lo hace a costa de complicar tu experiencia y minar la confianza. La pregunta es cuánto tiempo más aguantará como red de profesionales si los chatbots terminan ocupando el lugar de las personas.
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Etiquetas: linkedin
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).






