¡Coño, qué vaina! El ambiente en Hollywood está más caliente que sancocho en olla de presión con el tremendo bochinche legal que se ha armado alrededor de los prestigiosos Globos de Oro. La antigua Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood (HFPA) ha metido una demanda que ha puesto a Penske Media, los dueños actuales de los galardones, en tremendo aprieto, acusándolos de un ‘tigueraje’ para controlar los premios más bacanos de la industria.
Asegún la propia Penske Media, esta demanda es una ‘chercha’ absurda e irracional, algo que no tiene ni pies ni cabeza. Los dueños actuales de los Globos de Oro alegan que la venta se cerró hace más de tres años y que todo se hizo de manera transparente, con todas las aprobaciones que manda la ley. Dicen que cualquier invento de que la vaina no se cerró bien o que puede revertirse, ¡es de una falsedad total, un gancho al hígado sin sentido!
La HFPA, que por 80 años fue la que montaba el coro de los Globos de Oro, asegura que Penske Media ejecutó un plan ‘clandestino’ para apropiarse de los premios y, de paso, destruir a la organización que los fundó. Su demanda va más allá, alegando que esto busca un control monopolístico sobre los mercados de publicidad, premios y comercio dentro del ‘tigueraje’ de Hollywood. ¡Un lío de los buenos, de esos que dan para hablar por un buen rato!
La cosa no es de relajo, porque la antigua asociación está pidiendo una indemnización de no menos de 150 millones de dólares por los daños y perjuicios que alegan haber sufrido. Además, quieren que se anulen todos los acuerdos que le pasaron la propiedad de los Globos de Oro a los nuevos dueños. Este pleito, mi gente, tiene su raíz en un escándalo mayúsculo que se destapó en 2021, cuando un reportaje del Los Angeles Times puso el dedo en la llaga sobre la falta de diversidad, específicamente de miembros negros, en la HFPA.
Ese ‘bochinche’ de la falta de inclusión provocó una crisis institucional y un boicot masivo de los publicistas y de la industria del entretenimiento. Fue una situación tan fea que hizo que la HFPA, una institución con una larga historia de 80 años, tuviera que vender los premios a Penske Media en 2023. La ‘vaina’ se puso tensa y la reputación de los premios estuvo en un hilo.
Aunque la HFPA había iniciado un proceso para disolverse, la junta directiva le puso una pausa temporal en mayo de 2025 para investigar supuestas irregularidades relacionadas con el traspaso comercial de los Globos de Oro. Y es que el director ejecutivo de Penske Media, Jay Penske, es también dueño de principios medios especializados de Hollywood como Variety, The Hollywood Reporter y Deadline, lo que añade otra capa a este pastel de líos legales. ¡Un pulpo con muchos tentáculos, asegún la noticia!
Este ‘enredo’ legal no solo pone en juego millones de dólares, sino también la credibilidad y el futuro de unos premios que han sido la antesala de los Óscar por décadas. Veremos cómo se desenvuelve este ‘coro’ en los tribunales, porque esto promete ser una novela más interesante que cualquiera de las que se premian en estos galardones. ¡La gente está atenta a ver en qué termina este disparate!
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