¡Qué ‘vaina’ es esta, mi gente! Parece que por allá en Malasia la cosa se está poniendo ‘caliente’ con la administración de las Direcciones IP, esa capa ‘invisible’ que hace que el internet funcione como un ‘cañón’. Lo que se cuece es un ‘lío’ ‘jevi’ que podría cambiar cómo se maneja la red a nivel global. Aquí no estamos hablando de Facebook o Instagram, sino de los numeritos que permiten que tu ‘celular’ se conecte con el mundo sin que se arme un ‘desorden’.
La ‘chercha’ arrancó cuando Malasia propuso un cambio legal para que su regulador de comunicaciones, el MCMC, tenga la autoridad de gestionar y administrar los recursos de direccionamiento electrónico, incluyendo las Direcciones IP y los números AS. Imagínate, es como si quisieran montar su propio Registro Nacional de Internet, manejando la distribución de estos códigos que son la base para que la información fluya sin ‘trabas’. Esto no es un ‘juego’, es una movida que busca darles más control local sobre un asunto que siempre ha sido regional.
Para que entiendan la ‘película’ completa: las Direcciones IP son como el número de cédula de cada dispositivo conectado a la red, mientras que los números AS identifican a redes enteras, como las de los operadores de internet grandes. La gracia de esto es que todo el mundo reconozca un mismo sistema global. Si cada país empieza a ‘inventar’ sus reglas, ‘¡ay mamá!’, el internet que conocemos podría convertirse en un ‘sancocho’ de sistemas incompatibles, y ahí sí que estaríamos en un ‘aprieto’.
Hasta ahora, la ‘vaina’ funciona ‘de lo más bien’ con cinco registros regionales de Internet, conocidos como RIRs. Tenemos a APNIC para Asia-Pacífico, ARIN para Norteamérica, LACNIC para nosotros aquí en América Latina y el Caribe, RIPE NCC para Europa y AFRINIC para África. Estos ‘tigueres’ son los que se encargan de que la distribución de Direcciones IP y números AS sea armoniosa y estandarizada a nivel mundial. Es una forma de evitar que una infraestructura tan importante como el internet se fracture por decisiones ‘individualistas’ de cada nación.
Ciertamente, algunos países grandes como China, India o Japón ya tienen sus propios Registros Nacionales de Internet. Pero ‘ojo al dato’, esos casos son de hace ‘un viaje de tiempo’, de cuando el modelo regional aún no estaba tan afincado. La ‘cuestión’ es que APNIC, el que cubre a Malasia, cerró esa puerta hace rato. Desde 2012 no aceptan nuevas solicitudes y en 2024 hicieron la moratoria permanente. O sea, ‘ahora no es ahora’, la ‘regla del juego’ cambió, y Malasia está tocando una puerta que ‘asegún’ ellos, ya está con llave y candado.
Desde el lado malasio, dicen que es cuestión de actualizar una ley vieja de 1998, que no ‘cogió lucha’ con el tamaño actual de la economía digital. Quieren más control local, un acceso más fácil a los recursos y empujar el uso de IPv6. Todo suena ‘chulo’ en teoría, pero la preocupación real es el precedente que esto podría sentar. Si Malasia ‘logra la vaina’, ¿qué impide que otros países también quieran ‘su pedazo del pastel’? La gobernanza global del internet, esa que funciona ‘de gratis’ para todos, podría volverse un ‘sancocho’ de intereses nacionales, y eso sí que sería un ‘dolor de cabeza’ para el futuro de la red.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



