La comunidad de Puerto Plata está en un ‘ajetreo’, ¿tú sabes?, por una ‘vaina’ que no está de lo más bien. Se trata del monumento a las Hermanas Mirabal en Marapicá, el cual, según el ‘tigueraje’ local y la gente de Somos Pueblo, está en un abandono que da dolor. El Viajero del Norte, quien soltó la bomba, mostró unas imágenes donde se ve el deterioro de una forma que, francamente, avergüenza. Parece que este importante pedazo de nuestra historia lleva meses, o quizás un buen tiempo, sin que nadie le meta mano.
Este monumento no es cualquier cosa, mi gente. Es un sitio que nos recuerda la valentía inquebrantable de Patria, Minerva y María Teresa, esas heroínas que se la jugaron enterita contra la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo. Imagínate tú, en esa misma zona de Marapicá, en Puerto Plata, fue que las apresaron por última vez antes de su vil asesinato. Este lugar es un símbolo de resistencia y libertad, un epicentro de nuestra memoria histórica que no se puede dejar caer en el olvido así por así.
Las imágenes que andan rodando son una puñalada: cerámicas desprendidas, la bandera nacional colgando como un trapo viejo, y la maleza cubriendo lo que debería ser un espacio impoluto y de respeto. ¡Es una pena! Este estado de desidia no solo afecta la estructura física, sino que también hiere la dignidad de nuestra nación y el legado de estas mujeres valientes que dieron su vida por la democracia. ¿Cómo es posible que un lugar tan ‘bacano’ en significado esté en semejante ‘patatús’?
El llamado del ‘tigueraje’ de Puerto Plata no se ha hecho esperar, y con razón. Se le ha pedido ‘de una vez’ a la senadora Ginette Bournigal y a la gobernadora Claritza Rochotte que se pongan las pilas y metan la mano. La remodelación es urgente para rescatar este patrimonio cultural del olvido institucional. No es solo pintar y arreglar, es devolverle el honor a un símbolo que nos grita historia y sacrificio en cada rincón. Es la hora de que las autoridades demuestren que la memoria histórica no es una ‘chercha’, sino un compromiso serio con el pueblo.
Preservar el monumento a las Mirabal es más que un acto de mantenimiento; es una declaración de principios sobre lo que valoramos como dominicanos. Es asegurar que las nuevas generaciones, nuestros ‘muchachos’ y ‘muchachas’, tengan un lugar tangible donde conectar con la lucha por la libertad y la justicia social. Es un testimonio palpable de que, aunque haya ‘vainas’ difíciles, siempre hay que levantarse. Dejarlo así, en ese estado, sería como borrar una página de nuestro libro más sagrado, ¿entiendes? Demostremos que somos gente que valora su historia y a sus héroes.Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



