¡Atención, mi gente! En esta tierrita del sol y el buen ambiente, hay una ‘vaina’ que nos está dando un viaje de lucha sin que muchos se den cuenta: el ojo seco. Según la oftalmóloga Judith Portorreal, las consultas por esta condición están subiendo como la espuma, y no es para menos, con estas altas temperaturas, el polvo del Sahara que a veces nos arropa, y el uso constante de aire acondicionado y nuestros fieles dispositivos electrónicos. Es un tema que nos concierne a todos, porque ¿quién no pasa un par de horas pegado a una pantalla o bajo el fresquito del aire?
La especialista nos explica el ‘klk’ de esta situación. El calor extremo, señores, acelera la evaporación de la película lagrimal, esa capa protectora que mantiene nuestros ojos hidratados y ‘chulos’. Y si a eso le sumamos los ambientes climatizados, que le bajan la humedad al aire, el resultado es una resequedad ocular que nos pone a ‘coger lucha’ de una vez. Imagínense el combo, como si fuera poco, las horas frente a la computadora, el celular o la tableta, que nos tienen parpadeando menos que un muñeco. Todo esto, junto, es un caldo de cultivo para que nuestros ojos griten auxilio.
‘Asegún’ Portorreal, mucha gente llega a la consulta pensando que es una simple alergia o una irritación pasajera, cuando en verdad se trata de un cuadro de ojo seco evaporativo que necesita atención especializada. Y ojo con esto: no podemos normalizar esta ‘vaina’, porque se está volviendo más y más frecuente, afectando a un coro de gente que ni se lo imagina. Es crucial no dejarlo pasar y buscar orientación médica para un diagnóstico certero.
Aunque tradicionalmente el síndrome de ojo seco era más común en nuestros adultos mayores, la corneóloga señala que ahora vemos a un ‘tigueraje’ joven, que se pasa la vida entre pantallas y aires acondicionados, presentando estos síntomas. El ardor, la sensación de arena, la picazón, el enrojecimiento, un lagrimeo constante sin razón aparente, la visión borrosa que va y viene, y hasta la sensibilidad a la luz, son señales que no debemos ignorar. No es un disparate, es la realidad de cómo la vida moderna impacta nuestra salud visual.
La verdad es que muchos dominicanos, acostumbrados a ‘resolver’, siguen con sus actividades diarias a pesar de las molestias, sin caer en cuenta que una resequedad ocular persistente puede dañar la superficie del ojo y, poco a poco, deteriorar la calidad de nuestra visión. La especialista advierte que el ojo seco no es solo una incomodidad pasajera; si no se diagnostica y trata a tiempo, puede limitarnos en ‘vainas’ tan cotidianas como manejar de noche, leer un buen libro o incluso trabajar tranquilos frente a la computadora. ¡Qué va, eso no es relajación!
Esta condición puede afectar de lleno nuestro desempeño en el trabajo, nuestra concentración y, en fin, la calidad de vida, especialmente para aquellos que se la pasan largas jornadas frente a dispositivos electrónicos o en ambientes con aire. Por eso, Portorreal nos da unos tips ‘bacanos’ para prevenir esta situación: mantenernos bien hidratados – ¡agua, mi gente, agua! –, hacer pausas activas cuando usamos pantallas para que los ojos descansen, y sobre todo, evitar la automedicación. Nada de ponerse cualquier gota, lo ideal es ir donde el oftalmólogo de una vez si los síntomas persisten.
Al final del día, es como ella misma concluye: así como nos cuidamos la piel del sol o nos hidratamos con este ‘calorón’, tenemos que ponerle el mismo cuidado a nuestros ojos. Un diagnóstico a tiempo es la clave para empezar el tratamiento correcto y evitar complicaciones que nadie quiere. ¡No dejemos que esta ‘vaina’ se ponga peor, a cuidar nuestros ‘ojitos’ se ha dicho!Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!



