La Junta de Aviación Civil (JAC) nos ha soltado la noticia: la esperada ‘reapertura’ de los vuelos comerciales entre la República Dominicana y Haití, que muchos esperaban para el 1 de mayo, se ha quedado en veremos. Asegún la Resolución 92-2026, hay un tema con el protocolo de seguridad que está poniendo la vaina en pausa. Esto es un verdadero relajo para la gente que tiene sus negocios o su familia dividida por el aire, porque la verdad es que, a veces, cruzar la frontera por tierra es un ‘lío del diablo’.
La JAC ha sido clara: no hay vuelos hasta que ese documento técnico esté ‘nítido’ y garantice que todo esté seguro y ordenado. Este protocolo no es cualquier cosita; abarca desde lo sanitario hasta lo migratorio y operativo. Imagínate, hay que asegurar que no se cuele cualquier cosa rara ni que se formen coros con la documentación. El Ministerio de Relaciones Exteriores y otras instituciones de control fronterizo están metidas en este ‘tigueraje’ de coordinar, buscando que la cosa quede ‘bacana’ para todos.
No es la primera vez que la conexión aérea entre nuestros países pasa por este tipo de ‘mareo’. Históricamente, las relaciones bilaterales han sido como un sube y baja, influenciadas por situaciones políticas o de seguridad en Haití, como las inestabilidades recientes. Para nosotros, los dominicanos, y para nuestros vecinos, el intercambio es vital. Desde los comerciantes que mueven mercancía hasta los familiares que se visitan, esta demora afecta a un viaje de gente. La guagua aérea es una necesidad para un coro que necesita cruzar sin el estrés de la frontera terrestre, que a veces es ‘un pleito’ de lo más fuerte.
El presidente de la JAC, Héctor Porcella Dumas, ha dicho que el anuncio de la reapertura llegará ‘oportunamente’, una vez el proceso técnico se complete. Mientras tanto, del lado haitiano, han señalado que el protocolo se encuentra en una fase avanzada, por lo que estiman que la reanudación podría ser en el transcurso de mayo, bajo un esquema progresivo y coordinado. Esto es un indicio de que, a pesar de los baches, hay buena voluntad de ambos lados para que esta ‘chercha’ se resuelva y se llegue a un acuerdo que beneficie a todos los involucrados.
La interrupción de estos vuelos no es un asunto menor; tiene un impacto económico considerable en la región. Pensemos en las aerolíneas que pierden ingresos, el personal de aeropuertos que ve sus turnos reducidos, y sobre todo, los pequeños comerciantes y emprendedores que dependen del flujo constante de viajeros y mercancías. Cada día que pasa sin vuelos es dinero que se deja de mover y oportunidades que se pierden. En un país como el nuestro, donde la economía es tan dinámica, cualquier ‘atranque’ de este tipo se siente en el bolsillo de mucha gente. Es una ‘vaina’ que hay que resolver de una vez, porque la economía no espera.
La seguridad aérea es un punto no negociable, eso lo tenemos claro. Es mejor una demora que un ‘disparate’ que ponga en riesgo la vida de la gente. El compromiso mutuo de seguir dialogando y cooperando es ‘bacano’, y esperamos que pronto se vea el fruto de ese esfuerzo. Al final del día, todos queremos que los vuelos vuelvan a surcar el cielo entre RD y Haití con la garantía de que estamos ‘de lo más bien’. Toca esperar el anuncio oficial, que ojalá llegue sin más ‘vueltas’ ni complicaciones técnicas.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




