La Cuaba, Pedro Brand – Una situación ‘jevi’ y lamentable se vivió este domingo en La Cuaba, cuando agentes de la Policía Nacional dispersaron, con bombas lacrimógenas y sin miramientos, a decenas de comunitarios que marchaban pacíficamente en respaldo a un proyecto de **reciclaje** y valorización de residuos sólidos. El ambiente se puso ‘caliente’ de una vez, a pesar de que los manifestantes contaban con todos los permisos de rigor, emitidos por Interior y Policía, Intrant y la Alcaldía de Pedro Brand. Es una vaina que deja a uno pensando en el derecho a la libre expresión en nuestra tierra.
Asegún los promotores y los mismos comunitarios de Pedro Brand, esta iniciativa no es la típica ‘botadera’ de basura que tanto daño le hace al medio ambiente y a la gente, sino una moderna planta de reciclaje que promete inversión y, lo más importante, un viaje de empleos para la zona. En un país donde la búsqueda de oportunidades laborales es un gran desafío, especialmente para la juventud, la promesa de una fuente de trabajo estable es un ‘gancho’ de peso que mueve a la gente a la calle.
El manejo de los residuos sólidos es un tema ‘espinoso’ en la República Dominicana, y no es un secreto para nadie. Basta con recordar la situación crítica del vertedero de Duquesa, que por años ha sido un verdadero dolor de cabeza, afectando la salud y la calidad de vida de miles de dominicanos. Proyectos como el que se impulsa en La Cuaba representan un cambio de paradigma, moviéndonos de la simple acumulación a la valorización y reutilización, un paso vital hacia una gestión ambiental más sostenible y menos dañina para el patio.
Lo que sí ha generado un ‘tigueraje’ de preguntas es la respuesta de la Policía Nacional. ¿Por qué dispersar con gases lacrimógenos a una manifestación que tenía sus permisos en regla y que se autodenominaba pacífica? Este tipo de acciones pueden minar la confianza de la ciudadanía en las instituciones y en el derecho a la protesta, creando la percepción de que hay un ‘doble rasero’ dependiendo de a quién se apoya o a quién se rechaza. Los comunitarios argumentan, con razón, que quienes se oponen al proyecto han podido manifestarse sin ser ‘molestaos’ de la misma forma.
El grito de Jordany Javier, un residente de la zona, resonó fuerte: ‘Esa planta va a traer muchos empleos a la comunidad. Soy nacido y criado de aquí.’ Este sentir subraya la conexión directa entre la falta de oportunidades y la posible desviación hacia actividades ilícitas. Un proyecto de esta magnitud no solo es sobre la basura, es sobre ofrecer una vía de desarrollo digna para los jóvenes y para la economía local, evitando que el ‘tigueraje’ se vea forzado a buscar el sustento en las ‘malas’.
Hasta el cierre de esta nota, la versión oficial de las autoridades sobre el incidente brillaba por su ausencia, lo cual no es ‘chulo’ ni ayuda a calmar las aguas. Es imperativo que se aclare qué motivó la intervención policial y que se establezcan canales de diálogo efectivos para que las preocupaciones de todas las partes sean escuchadas. Al final del día, todos queremos un país más limpio, más próspero y donde el ‘coro’ se dé de forma bacana, sin necesidad de ‘pleitos’.Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



