La noticia de la abogada Zelandia Díaz sobre el caso del niño Dayron Almonte ha caído como un palo cojo en la opinión pública dominicana. Resulta que, en vez de despachar los medicamentos que este muchacho necesita con urgencia para seguir viviendo, el Ministerio de Salud Pública decidió mandar un ‘coro’ de seis abogados a la audiencia, una vaina que la jurista calificó de táctica de intimidación. ¿Usted se imagina? Seis abogados para un caso que, al final del día, lo que pide es humanidad y cumplimiento de un derecho fundamental. Esto nos deja pensando, ¿cuáles son las prioridades aquí?
Este ‘tigueraje’ legal, con el intento de declarar el tribunal incompetente, no es más que una estrategia dilatoria que, gracias a Dios, el juez desestimó de una vez por falta de base legal en una acción de amparo. Es increíble cómo las instituciones a veces se envuelven en estas ‘cherchas’ burocráticas, en vez de resolver la situación de un niño que lleva más de un año con la salud y la dignidad en juego. Este tipo de situaciones pone en evidencia que el derecho a la salud en nuestro país, asegurado en la Constitución, a veces se queda solo en el papel, obligando a los ciudadanos a ‘luchar en tribunales por lo que deberían recibir de oficio’.
La situación de Dayron no es un caso aislado, ¡para nada! Es un reflejo de los desafíos que muchos dominicanos enfrentan para acceder a tratamientos costosos o especializados. ¿A dónde vamos a parar si para conseguir un medicamento esencial hay que meter un recurso de amparo y batallar con un ‘ejército’ de abogados estatales? Este ‘bacano’ no es lo que uno espera de un ministerio que debe velar por el bienestar de la gente. Deberían estar enfocados en garantizar la vida, no en ganar pleitos legales que a todas luces son injustos.
Asegún Zelandia Díaz, la prolongada falta de fármacos esenciales pone en riesgo mortal al pequeño Dayron. Es una realidad dura que, lamentablemente, hemos visto replicarse en otros casos a través de los años. Recordamos historias similares donde las familias han tenido que recurrir a los medios de comunicación o a acciones legales extremas para conseguir que sus seres queridos reciban la atención médica necesaria. Esto resalta la importancia de la acción de amparo como un mecanismo de protección urgente de los derechos fundamentales, una herramienta que, si bien efectiva, debería ser el último recurso, no el primero.
Ahora, con la audiencia aplazada para el 29 de abril, la pelota está en la cancha de Salud Pública. Es un momento crucial para que el ministro y su equipo demuestren que de verdad les importa la vida de la gente, especialmente la de un niño. No es cuestión de ‘quién tiene la razón legal’, sino de ‘quién tiene la humanidad’. Ojalá que, de una vez por todas, este caso sirva para que se cambien algunas vainas en cómo se manejan estos asuntos tan delicados. La gente está ‘clara’ y espera una solución rápida y justa para Dayron. ¡No hay tiempo para más dilatorias!Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




