El Tribunal Constitucional (TC) de nuestra querida República Dominicana se metió en una vaina ‘jevi’ al organizar el Primer Encuentro Regional de Juezas de Altas Cortes de América Latina y el Caribe. Este ‘coro’ bacano, pionero en su especie, juntó a magistradas ‘pilas’ de toda la región para dialogar y compartir sus experiencias sobre el liderazgo femenino en la administración de justicia. No es poca cosa ver a estas Juezas de Altas Cortes discutiendo la igualdad de género y cómo su perspectiva fortalece nuestro Estado de derecho, una iniciativa de lo más importante.
Desde tiempos inmemoriales, el camino para las mujeres en los estamentos judiciales ha sido más cuesta arriba que la subida a Constanza. En nuestra Quisqueya, y en gran parte de la región, las primeras abogadas y juezas tuvieron que romper un sinfín de barreras, lidiando con el ‘tigueraje’ machista que se resistía a ceder espacios. Este encuentro, entonces, no solo celebra los avances, sino que también honra el legado de aquellas valientes que abrieron el paso, sentando precedentes importantes en la defensa de los derechos de la mujer.
La perspectiva femenina en la administración de justicia no es solo un asunto de cuotas; es una necesidad urgente para la buena marcha de la sociedad. Las magistradas aportan una sensibilidad y un enfoque diferente que muchas veces resulta en decisiones más equitativas y humanas, creando sistemas más inclusivos, participativos e igualitarios. Es un equilibrio fundamental que va más allá de lo formal, inyectando rigurosidad en el análisis y una valentía ‘chula’ al defender los valores democráticos que tanto nos hacen falta. Su presencia garantiza que las leyes se apliquen con una mirada integral, pensando en toda la gente.
El apoyo del Instituto O’Neill de la Universidad de Georgetown no es una vaina cualquiera; eso le da un peso académico de lo más importante al evento. El panel sobre ‘La paridad de género en las altas cortes: retos e impacto sustantivo’, con juezas de Ecuador, Chile y, claro, de nuestra tierra, fue de lo más interesante. Lilly Acevedo, presidenta de ADOPI, moderando, le dio un toque ‘jevi’ al debate, abordando cómo pasar de la representación formal a un impacto que se sienta de verdad en la gente.
La jurista colombiana Silvia Serrano, en su conferencia magistral, puso los puntos sobre las íes. Habló de los desafíos persistentes para lograr una representación equitativa y subrayó que la paridad de género en la función pública es un principio democrático irrenunciable. No basta con tener a mujeres en los puestos; hay que asegurar que su voz y su visión transformen la justicia, contribuyendo a una igualdad sustantiva que beneficie a to’ el mundo, no solo a la élite de siempre.
Este primer encuentro regional, presidido por Napoleón R. Estévez Lavandier y con la presencia de figuras importantes como la ministra de la Mujer, Gloria Reyes, manda una señal clara: el liderazgo femenino en la justicia dominicana y regional está en alta, y el Tribunal Constitucional se ha fajado bonito para impulsarlo. Es una oportunidad de oro para que las futuras generaciones de ‘tigueras’ que sueñan con cambiar el mundo desde los tribunales vean que el camino se está abriendo, garantizando un mejor porvenir para el Estado de derecho en nuestra media isla y más allá.Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



