¡Klk, mi gente! Prepárense porque el tablero de las telecomunicaciones en la República Dominicana se va a mover, y de qué manera. La llegada de la empresa vietnamita Viettel, según el reporte, promete una verdadera ‘revolución’ en un sector que, seamos honestos, muchos sentíamos un poco estancado. Esto significa que la competencia en telecomunicaciones está a punto de ponerse bien jevi, con el potencial de beneficiar a todos los usuarios con mejores precios y servicios, ¡una vaina buena!
De acuerdo con el economista y especialista en negocios internacionales, Juan del Rosario, esta entrada de un nuevo jugador es un ‘palo’. Imagínense, Viettel viene con un viaje de 240 MHz de espectro radioeléctrico, adjudicados por Indotel por dos décadas, distribuidos en bandas de 700 MHz, 2.3 GHz y 3.6 GHz. Este es un arsenal tecnológico que, en buen dominicano, les da la capacidad de desplegar una red potente y robusta que podría cambiar el panorama de lo que hasta ahora conocemos con Viva, Altice y Claro. Si esto no es para que los demás se pongan las pilas, no sé qué lo será.
La movida de Viettel no solo apunta a darnos más opciones, sino que podría presionar los precios hacia abajo, tanto en los servicios como en los equipos. El economista del Rosario señala que si Viettel entra con infraestructura propia y suministro de equipos, la ampliación de la oferta hará que los operadores actuales tengan que revisar sus estrategias comerciales para no perder clientes. Esto es como cuando llega una nueva cafetería al barrio y la de siempre tiene que mejorar su café o sus precios, ¡así mismo!
Pero la cosa no se queda ahí. Viettel podría ser la respuesta a la falta de cobertura en ‘el campo’ y en comunidades donde el acceso a las telecomunicaciones es más difícil que encontrar un aguacate barato en diciembre. Según el reporte, Juan del Rosario identifica esta brecha como una gran oportunidad para la empresa, que con sus inversiones podría extender las redes de telefonía e internet a rincones donde antes era impensable tener una buena conexión. Esto sí que sería un alivio para miles de hogares y pequeños negocios que dependen de la conectividad para el día a día.
Hablando de inversiones, el impacto económico que se espera con la llegada de Viettel es de un dineral: más de US$1,000 millones. Aunque no será un desembolso ‘de una vez’, sino un proceso gradual en los próximos cinco a diez años, este flujo de capital extranjero es un plus para la economía dominicana. Es como inyectarle vitaminas al cuerpo; la inversión extranjera directa es vital para el crecimiento del país y para la creación de oportunidades.
Los principales beneficiarios de todo este ‘coro’ serían, sin duda, los usuarios de internet y telefonía. Se proyecta que tendríamos mejores velocidades, mayor cobertura y, lo más chulo, precios más accesibles. Además, el sector empresarial también podría sacar provecho, con una oferta más amplia de servicios tecnológicos que les facilitarían el acceso a herramientas digitales para ser más productivos. Para las familias, una mejor conexión en casa y en el móvil es una bendición.
Ahora bien, no todo es un camino de rosas ‘de una vez’. El sector financiero, por ejemplo, donde las instituciones tienen relaciones consolidadas con los proveedores actuales, requerirá una estrategia de largo plazo. El economista sugiere que Viettel probablemente concentrará sus esfuerzos iniciales en el segmento residencial y familiar, mientras construye su base de infraestructura y clientela. El sector educativo, por otro lado, es otro espacio identificado donde la expansión de redes podría ayudar a cerrar la brecha digital en los centros escolares, facilitando el uso de tecnología a estudiantes y maestros.
Y como en todo lo que pasa en el mundo, aquí también hay un ‘chisme’ geopolítico, aunque sea de lejos. El reporte menciona que Del Rosario cree que hay que estar pendientes de la relación comercial entre República Dominicana y Estados Unidos, y las posibles discusiones sobre la participación de empresas extranjeras en sectores estratégicos, recordando el antecedente con la tecnología 5G y las empresas chinas. Pero al final del día, la valoración general es positiva: más operadores, más oferta, más competencia, mejor cobertura y precios más asequibles, ¡qué más se le puede pedir a la vida!
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