La comunidad dominicana, en especial la de Santo Domingo Este, está de lo más preocupada con esta ‘vaina seria’: la señora Dolores Canela, una ‘abuela’ de 78 años, desaparece cerca de Megacentro. Vista por última vez la tarde del 6 de abril al salir de su residencia en San Vicente de Paul, la situación tiene a su familia vuelta loca, pidiendo ayuda de una vez a todo el que pueda. La angustia es palpable, y el tiempo corre, haciendo cada segundo crucial para encontrarla.
La gravedad del asunto se multiplica porque esta abuela padece de diabetes y sufre episodios de desorientación, asociados a un posible Alzheimer no diagnosticado. Estas condiciones la hacen extremadamente vulnerable, requiriendo atención médica regular y un entorno seguro. Cada hora sin ella es un riesgo mayúsculo para su bienestar, y la desesperación de sus seres queridos por no saber de su ‘paradero’ es inmensa. Es una situación que nos toca el corazón, ‘asegún’ nos enteramos.
Fue la Asociación Dominicana de Familiares de Desaparecidos (Asodofade) quien puso el grito al cielo, haciendo un llamado urgente a la ciudadanía. Sus parientes denunciaron la situación ante las autoridades el 7 de abril y reiteraron el reporte el miércoles 8, sin éxito. Doña Dolores fue vista con una blusa amarilla, pantalón azul y mochila verde; su cabello gris es un rasgo distintivo que podría ayudar a identificarla.
En un país donde la ‘solidaridad’ del ‘tigueraje’ se siente cuando la cosa se pone difícil, es crucial que la gente esté atenta. Una persona con estas condiciones puede desorientarse con facilidad en la bulla y el ‘ajetreo’ constante de nuestra capital. El ‘coro’ es que cualquier ‘mirada extra’, cualquier dominicano que se detenga a observar si alguien necesita ayuda, cuenta un viaje para dar con su rastro. No es solo un asunto de la familia, es una responsabilidad colectiva del ‘barrio’ entero.
Este caso no solo conmueve, sino que también resalta la importancia del recién aprobado Sistema Nacional de Alertas RD. Este proyecto de ley, impulsado por la Cámara de Diputados, busca organizar y agilizar la respuesta ante desapariciones y situaciones de peligro. Es un paso ‘jevi’ y necesario para evitar que situaciones como la de doña Dolores se queden sin una ‘respuesta contundente’ y coordinada. Ojalá este mecanismo se active ‘de una vez’ y con toda su fuerza para ayudar a encontrarla.
La vulnerabilidad de los adultos mayores con Alzheimer en entornos urbanos presenta desafíos únicos. Pueden olvidar dónde viven o cómo regresar. La rapidez en la respuesta y la difusión masiva de su imagen son vitales. La comunidad juega un papel irremplazable, ya que vecinos, comerciantes y transeúntes son quienes a menudo proporcionan las primeras pistas, actuando como ojos adicionales en esta búsqueda. ¡Si usted ha visto a doña Dolores Canela o tiene cualquier información, no se quede callado! Comuníquese ‘ahora mismo’ a los teléfonos 829-988-5310 (Ireana) y 829-903-5310 (Joaquín). ‘Cada minuto es crucial’ en esta ‘búsqueda desesperada’, y la colaboración de cada dominicano es una ‘vaina’ de vital importancia. ¡Ayúdanos a traerla de vuelta a casa!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




