¡Atención, mi gente de Espaillat y de todo el Cibao! El Gobierno dominicano, con el presidente Luis Abinader al frente, se ha puesto las pilas y le está metiendo con todo a la terminación de un viaje de obras esenciales en la provincia, incluyendo 51 escuelas y estancias infantiles. Esta vaina no es poca cosa, señores. Estamos hablando de una inversión significativa y un compromiso firme para que nuestros muchachos tengan un futuro de calidad y puedan echar pa’lante como se debe. La Dirección de Infraestructura Escolar (DIE) del Ministerio de Educación (MINERD) ha dado el pitazo de arranque para reanudar y acelerar los trabajos de construcción, poniendo el ojo en la rehabilitación de planteles que, para ser sinceros, estaban en remojo hace tiempo. La iniciativa forma parte del ambicioso Plan 24/7-365, cuyo objetivo principal es fortalecer la infraestructura del sistema educativo público en Espaillat y, por ende, en todo el país. La terminación de estas obras escolares no es solo ladrillos y cemento; es la construcción de sueños y oportunidades para miles de jóvenes dominicanos.
El ingeniero Roberto Herrera, director de la DIE, soltó el dato de que, en cumplimiento de lo prometido por el presidente Abinader para potenciar la educación en la región Cibao Norte y en toda la nación, esta semana se reactivaron los trabajos que estaban paralizados por situaciones legales que eran un verdadero arroz con mango. Además, se están llevando a cabo mantenimientos correctivos y preventivos para dejar esos centros educativos de lo más bien, listos para recibir a estudiantes y maestros. Esto es un paliativo de los grandes, porque sabemos que la educación es la base de todo y tener espacios dignos para aprender es fundamental. En una mesa de trabajo que se armó en la Gobernación Provincial de Espaillat, Herrera dejó claro que las cosas están avanzando y que la meta es que esos planteles, que antes eran un dolor de cabeza, ahora sean motivo de orgullo para la comunidad. Este esfuerzo conjunto demuestra que cuando se quiere, se puede, y que la educación es una prioridad indiscutible.
Entre los centros educativos que ahora están recibiendo su buena “mano de gato” y que van a estar más chulos que un carro nuevo, podemos mencionar algunos nombres que seguro suenan en los barrios de Espaillat. Ahí están el Liceo Francisco Antonio Salcedo, el Liceo La Milagrosa, los Talleres Politécnico Provincia Espaillat, la Escuela Básica Salomé Ureña, el centro educativo Mata de Guanabano, la Escuela Básica Aquilino de Jesús Ovalles y la Escuela Primaria María Paulina Abreu. ¡Un viaje de progreso! No solo eso, sino que también se le está metiendo mano con remozamientos y mantenimientos preventivos a otros importantes planteles como el Liceo Luis Ramón Bencosme, la Escuela Primaria Juan María Jiménez Correa, la Básica La Piña, la Estancia Gaspar Hernández y el Liceo Monte de la Jagua, que tendrá 24 aulas nuevas, las escuelas Básicas Jorge Rubén Bonilla, Las Espinas y Las Pedreras, y el Liceo Ceiba de Madera. Esto es una señal clara de que el Gobierno está trabajando en serio por la calidad educativa de nuestros niños y jóvenes.
Históricamente, la infraestructura escolar ha sido un talón de Aquiles en nuestro país. Hemos visto cómo muchos proyectos se quedan a medio camino o se entregan con deficiencias, lo que termina afectando la calidad de la enseñanza y el ambiente de aprendizaje. Por eso, el hecho de que se estén acelerando estas obras y, más importante aún, que se estén abordando los problemas legales que las tenían frenadas, es un notición. No solo se trata de tener más aulas, sino de tener aulas seguras, cómodas y equipadas, que estimulen el aprendizaje y brinden un entorno propicio para el desarrollo de la juventud dominicana. Una escuela en buenas condiciones es una motivación extra para los estudiantes y un alivio para los padres, que ven a sus hijos en un lugar adecuado.
La gobernadora de la provincia, Patria Muñoz Salcedo, quien también está metida en este coro, no dejó de resaltar la diligencia del gobierno de Abinader y del Ministerio de Educación. Ella aseguró, con razón, que para esta gestión, la educación es una prioridad número uno. Y es que tener espacios físicos adecuados no es un lujo, es una necesidad vital para mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje. Imagínate, un niño que no tiene un pupitre decente o una pizarra donde mirar bien, ¿cómo va a concentrarse? Es difícil, ¡klk! Por eso, estas intervenciones van más allá de lo material; son un compromiso con el futuro de nuestra gente y con el desarrollo sostenible de la nación. Es ponerle el corazón a lo que verdaderamente importa.
Y esta no es una labor de uno solo, mi gente. En la jornada de trabajo estuvieron presentes figuras importantes como Alexis Sosa, director zonal Cibao-Norte de Infraestructura Escolar; Juan Cartagena, coordinador regional en Espaillat; Estanly Núñez, coordinador de campo; y Carlos Zapata, encargado de Obras por Administración de la DIE. Pero también, y esto es clave, se sentaron en la mesa los alcaldes Julio Abreu, de Cayetano Germosén, y Pedro Estrella, de San Víctor; el director distrital de Educación 06-07, Richard Sosa; representantes de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), Damián Morel y Alexander De León; así como líderes religiosos y comunitarios, y miembros de la Asociación de Padres, Madres y Amigos de la Escuela (APMAE). Este tipo de coro, donde todos se unen por un bien común, es lo que necesitamos para echar pa’lante a la República Dominicana.
La culminación de estas obras no solo impactará positivamente en la calidad educativa, sino que también generará empleos y dinamizará la economía local en Espaillat. Cada maestro que tenga mejores condiciones de trabajo, cada niño que asista a una escuela nueva o remozada, es una ficha clave en el tablero del progreso. Es la certeza de que estamos sembrando para cosechar un futuro más brillante, con ciudadanos mejor preparados y con más herramientas para enfrentar los desafíos de la vida. A fin de cuentas, la educación es la mejor herencia que podemos dejar. ¡Así que, a seguir dándole candela a ese progreso, que el pueblo dominicano se lo merece!
El compromiso de fortalecer la educación pública es una tarea continua que requiere la voluntad política, la asignación de recursos y, sobre todo, la participación de toda la comunidad. Lo que estamos viendo en Espaillat es un ejemplo bacano de cómo, cuando se trabaja con seriedad y transparencia, los resultados se empiezan a ver. Es una chercha de construcción de futuro, donde cada aula nueva, cada techo reparado, cada estancia infantil terminada, significa una esperanza más para nuestros niños. No se trata solo de terminar lo que estaba pendiente, sino de sentar las bases para un sistema educativo más robusto y equitativo. Esto es lo que se espera de un gobierno que le duele su gente. ¡Ta’ claro!
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