¡Qué vaina, mi gente! La Liga Premier, que se la pasa tirando pinta de la más poderosa del mundo, está ahora en un aprieto bacano en los octavos de final de la Champions League. Esta semana es de vida o muerte para los equipos ingleses, que tienen su reputación en juego. Seis clubes de Inglaterra, una cifra que nunca se había visto, no pudieron ganar sus partidos de ida. Ahora, solo el Arsenal, que está de lo más bien en la Premier, parece tener un pie en cuartos de final, poniendo a la liga más rica de Europa en una situación delicada.
La situación de los clubes británicos ha revivido aquella famosa frase atribuida a Michel Platini: “leones en invierno, corderos en primavera”. Esta expresión, que alude al agotador calendario del fútbol inglés, sugiere que el desgaste físico pasa factura cuando las competiciones europeas alcanzan sus fases decisivas. Es como si el tigueraje de la Premier, que domina en el frío de su liga, se desinflara cuando la presión de la Champions League se eleva en los meses primaverales, un fenómeno que ha sido objeto de debate entre los expertos deportivos durante décadas.
Imagínense ustedes la tablita: el Manchester City, tremendo equipo, tiene que remontar un 3-0 frente al Real Madrid. ¡Un viaje de goles! El Chelsea, por su lado, está con un déficit 5-2 contra el PSG, campeón defensor, una tarea que luce casi imposible. Y ni hablar del Tottenham, que le metieron un 5-2 del Atlético de Madrid; eso no está jevi. El Liverpool, con el aura mágica de Anfield, intentará darle la vuelta a un 1-0 ante el Galatasaray. Y el Newcastle, aunque empató 1-1, tiene una visita dura al Barcelona. Se ve complicado el coro para los ingleses, klk.
Pero mientras los grandes de Inglaterra sudan la gota gorda, hay un equipo que está dando cátedra de fútbol y garra: el Bodø/Glimt de Noruega. Estos muchachos son un ejemplo de que con corazón y estrategia se puede hacer una buena chercha en Europa. Van ganando 3-0 contra el Sporting de Lisboa y parecen rozar los cuartos de final. Su historia es chula porque han demostrado que no hay que ser un club gigante para poner a los grandes a correr, habiendo ganado ya en estadios como el Metropolitano del Atlético y en el San Siro del Inter de Milán, lo que demuestra su resiliencia y su buen juego táctico.
Hablando de gigantes, el Real Madrid también tiene su propia novela con Álvaro Arbeloa, quien ha tomado las riendas del equipo en un rol similar al que tuvo Zinedine Zidane hace una década. Después de la salida de Xabi Alonso, Arbeloa ha sabido manejar la presión, especialmente tras la victoria ante el City donde Federico Valverde se lució con un triplete, demostrando liderazgo en ausencia de estrellas como Mbappé y Bellingham. Este tipo de movida, dándole chance a un exjugador de la casa, tiene un sabor especial en la cultura madridista.
Y para rematar, ¿ustedes vieron el “círculo de Chelsea”? Esa vaina rara de hacer un corrillo alrededor del árbitro antes del partido ha generado un viaje de burlas por todos lados. El técnico dijo que era para “mostrar respeto por el balón”, pero la verdad e’ que la gente se lo ha gozado a base de memes. Lo hicieron contra el Newcastle y también en París contra el PSG, recibiendo un abucheo que ni te cuento. Asegún lo que se ve, parece una estrategia más para despistar que para otra cosa; la verdad es que en el fútbol siempre hay espacio para un coro así de peculiar que da de qué hablar.
De avanzar el Bodø/Glimt, la próxima parada sería el estadio Aspmyra, dentro del Círculo Polar Ártico, para enfrentar al Arsenal o al Leverkusen. Sería un viaje fascinante para cualquiera de esos equipos. Además, se perfila un posible Real Madrid-Bayern Múnich en las eliminatorias por undécima vez en la historia de la Champions, un clásico que, increíblemente, nunca se ha visto en una final a pesar de que ambos clubes suman 21 títulos europeos. Eso sí es un partido que nadie se quiere perder y que promete emociones fuertes en los cuartos de final.
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