La situación del transporte público en la República Dominicana se ha puesto de lo más interesante, con los principales gremios como Conatra, Fenatrado y la CNTU en un compás de espera. La presión viene por el constante alza del combustible, una vaina que está poniendo a todo el mundo con los pelos de punta, fruto de los conflictos en el Medio Oriente. Nuestros transportistas, que son la espina dorsal de la movilidad en el país, están bregando duro para no tener que subir el pasaje, pero la realidad económica cada día les aprieta más el bolsillo.
Antonio Marte, presidente de Conatra y una figura clave en el tigueraje del transporte, fue claro al decir que la clave para mantener la estabilidad económica del dominicano de a pie es que el Gobierno congele el precio del gasoil y el gas natural. Asegún él, esos combustibles son la materia prima principal para que las guaguas y los carros de concho se muevan. Es que sin esos fósiles a un precio estable, la operación de los vehículos de transporte colectivo, que son el pan nuestro de cada día para millones, se vuelve insostenible. La propuesta es un clamor para que el Estado le eche una mano a un sector que mueve al país.
Desde Fenatrado, su presidente Ricardo de los Santos, quien también dirige el Senado, ha hecho un llamado a la prudencia. En vez de tomar decisiones de una vez, prefieren mantenerse en ‘modo espera’ y monitorear cómo evoluciona la crisis del petróleo a nivel mundial. Este ‘tigueraje’ de esperar y ver no es solo por la República Dominicana; es que otros países también están en una situación jevi con los precios. La idea es no meter el pie si no es necesario, buscando el bien común y que la chercha de los pasajes no se convierta en un coro de quejas en las calles.
Williams Pérez Figuereo, de la Central Nacional de Transportistas Unificados (CNTU), subraya la vulnerabilidad del país ante factores externos. Los conflictos internacionales, aunque lejanos, impactan directamente nuestra economía, que depende un viaje de la importación de combustibles. Pérez Figuereo ha sido un abanderado de la necesidad de buscar alternativas, mencionando cómo, a pesar de tener sol, viento y agua en abundancia, seguimos atados a los combustibles fósiles. Un pacto nacional que regule los precios y garantice que, así como suben, también bajen, es la propuesta que busca una solución más bacana y a largo plazo.
El propio presidente Luis Abinader ha reconocido que el pueblo dominicano tendrá que asumir “sacrificios inevitables”. La inyección de subsidios millonarios por parte del Gobierno, que en una sola semana superó los RD$1,189.8 millones para contener el aumento, muestra la magnitud del problema. Las medidas de ahorro, como la sugerencia de implementar el trabajo remoto para optimizar el uso del combustible, son paliativos en un escenario global complicado. También se han destinado RD$10,000 millones para sectores vulnerables y un subsidio de RD$1,000 millones para fertilizantes, intentando amortiguar el golpe.
Esta dependencia casi total de los combustibles fósiles no es un asunto nuevo para la República Dominicana. Históricamente, cada vez que los mercados internacionales se alteran, el país siente el efecto de una vez. La estrategia de subsidios, si bien necesaria en momentos de crisis, no resuelve el problema de fondo de una economía insular sin producción petrolera propia. Se necesita un plan estratégico robusto que fomente la diversificación de la matriz energética y la eficiencia en el transporte, para que la economía nacional no esté siempre a la merced de las olas de los precios internacionales.
La presión sobre los transportistas no solo es económica; es también social. La relación entre el precio del combustible y la tarifa del pasaje es un tema sensible que puede desatar protestas y descontento popular. Mantener la tarifa estable, aún con los costos de operación subiendo, es un acto de malabarismo que requiere el apoyo y la comprensión de las autoridades para evitar un estallido social. La población, ya golpeada por otros aumentos, vería con mucha dificultad otra alza en el transporte, haciendo la situación más jevi para todos.
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