¡Ay, mi gente! Cada Semana Santa es la misma ‘vaina’: salimos a recorrer el país, a darnos ese chapuzón o a reunirnos con la familia, y en medio de esa algarabía, la seguridad en nuestras vías se pone a prueba. Este año, el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (INTRANT) no se quedó de brazos cruzados y, en su operativo ‘Conciencia por la Vida’, destapó más de 3,900 fallas en condiciones esenciales de seguridad en el transporte público. Imagínense, de 8,084 guaguas y carros públicos que chequearon en más de 40 terminales, casi la mitad presentaba algún riesgo. ¡Eso da que pensar, klk!
Los datos que arrojó este chequeo son de los que erizan la piel. Aparte de los ya conocidos problemas de neumáticos lisos o luces que brillan por su ausencia, se encontraron 1,015 cristales dañados que parecían obras de arte abstractas, 386 retrovisores que no servían pa’ ná, 197 limpiavidrios que eran un lujo y 297 bumpers que estaban más deteriorados que la fe de un dominicano en diciembre. Estas irregularidades, que van desde un simple foco quemado hasta una goma a punto de explotar, son una alerta máxima y un claro indicativo de la irresponsabilidad que persiste en algunos sectores del transporte en nuestro patio. El INTRANT actuó de una vez exigiendo correcciones en casos de riesgo inmediato, lo cual es de aplaudir.
Pero la cosa no se quedó solo en los vehículos. El ‘tigueraje’ de andar con licencias irregulares sigue siendo un problema grave, con 165 choferes pillados en esa situación y sus documentos retenidos. Por otro lado, un dato ‘bacano’ es que de 231 pruebas de dopaje realizadas, todas salieron negativas, lo que alivia un poco la preocupación por el consumo de sustancias al volante. Sin embargo, la salud de los conductores también es clave: un chofer tuvo que ser trasladado a un centro médico por hipertensión e hipoglicemia, recordándonos que el bienestar del que lleva el volante es tan importante como el estado mecánico del vehículo.
Estas acciones del INTRANT, amparadas en la Ley 63-17 de Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial, son fundamentales para ir creando una cultura de prevención que tanto necesitamos. No es un secreto para nadie que la siniestralidad vial es una de las principales causas de muerte en nuestro país, y la fiscalización constante, no solo en operativos especiales, es la única manera de apretar la tuerca y exigir que se cumpla la ley. La institución, bajo la dirección de Milton Morrison, busca impactar la mentalidad de ‘e’ pa’ lante que vamos’ sin importar los riesgos, por una ‘conciencia por la vida’ más duradera.
El desafío no es solo para el INTRANT o las autoridades; recae también en cada ciudadano. Como pasajeros, debemos estar más conscientes y exigir un servicio de calidad y seguro. No podemos hacernos de la vista gorda si una guagua está hecha un desastre o si el conductor se ve en malas condiciones. Denunciar estas situaciones es un deber cívico que contribuye a que las calles sean más seguras para todos. Es hora de dejar esa chercha de la negligencia a un lado y apostar por un transporte público que esté de lo más bien, para que nuestros viajes sean placenteros y, sobre todo, seguros.
Al final del día, estas cifras son un espejo de la realidad en nuestras carreteras y un llamado de atención para que no bajemos la guardia. La prevención, como bien dijo el director del INTRANT, no es un gasto, sino una inversión que salva vidas y nos permite seguir disfrutando de nuestro país y nuestra gente sin lamentar tragedias innecesarias. La seguridad vial es un coro que nos toca bailar a todos.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




