En las entrañas de nuestra Quisqueya, la conectividad es el alma de las comunidades, y ahora mismo, el asunto de los puentes entre Monte Plata y Santo Domingo es un verdadero ‘relajo’. Diversas comunidades de estas provincias están alzando su voz, clamando por la urgente intervención de las autoridades ante el colapso, la falta de mantenimiento y las afectaciones por las lluvias que tienen a la gente en un ‘aprieto’. Lo que debería ser una vía expedita, se ha convertido en un obstáculo que ralentiza la vida y la economía de un sinnúmero de dominicanos que solo quieren transitar seguros y eficientes.
El caso del puente que conecta Don Juan con Yamasá, en Monte Plata, es un drama que sigue fresco en la memoria. Tras colapsar en septiembre de 2025, cobrándose la vida de un chofer, el progreso en su reconstrucción es prácticamente nulo. Ver letreros de ‘hombres trabajando’ sin que se vea una ‘vaina’ de movimiento real en la obra sobre el río Ozama, que es clave para el 60% de la economía de Don Juan, es como que ‘klk’. Antes, ese trayecto se hacía ‘de una vez’ en media hora; ahora, la gente gasta hasta hora y media, con la gente pasando por un cruce provisional que da ‘miedo’ por lo inseguro y los atracos que se dan ahí.
Pero el problema no es solo de puentes colapsados; también hay estructuras viejas que piden a gritos un cariñito. En Guanuma, La Victoria, los residentes están ‘jalao’ pidiendo mantenimiento para el puente sobre el río Ozama que une su localidad con Monte Plata. Con más de 60 años encima, aunque no se espera que se caiga, la falta de atención prolongada lo va deteriorando, y la ‘chercha’ de que nadie viene a chequear es lo que tiene a la gente ‘indigná’. Es un patrón lamentablemente común en las zonas rurales de nuestro país, donde la infraestructura parece no ser prioridad hasta que ocurre una desgracia.
Y para rematar la ‘guagua’, tenemos el caso del puente en La Luisa, Monte Plata, que conecta con Hacienda Estrella en La Victoria. Esta vaina está construida a un nivel tan bajito y sin barandas, que cada vez que el río Ozama se pone ‘guapo’ y crece, el agua lo ‘tapa’ completico. Los motoconchistas dicen que ‘eso se llena de agua feo’, dejando a ambas comunidades totalmente incomunicadas. Esto es un claro ejemplo de cómo la infraestructura deficiente se vuelve vulnerable ante los eventos climáticos extremos, que por el cambio climático, ‘asegún’ los expertos, son cada vez más frecuentes y con un ‘viaje’ de impacto.
La interrupción de estas vías vitales no solo afecta el traslado personal, sino que golpea directamente el corazón productivo de estas regiones. Monte Plata, conocida por su producción agrícola de cítricos, víveres y ganadería, ve cómo sus productos tardan más en llegar a los mercados, lo que aumenta costos y afecta la economía local y, por ende, la nacional. La pérdida de conectividad implica mayores tiempos de transporte, encarecimiento de la mano de obra, y en general, una desaceleración económica que frena el desarrollo de estas comunidades que tanto aportan al país.
A finales de 2025, el Ministerio de Obras Públicas anunció un plan ‘bacano’ para intervenir 53 puentes en 15 provincias, incluyendo Monte Plata y Santo Domingo. Se hablaba de 26 nuevos y 27 reconstruidos, financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Sin embargo, la brecha entre el anuncio y la ejecución es lo que tiene a la gente ‘estresá’. La burocracia, los procesos de licitación internacional y la aparente falta de priorización para casos tan críticos como el de Don Juan, hacen que la fe en las promesas se vaya ‘disipando’. La población espera que este plan no sea solo ‘puro cuento’, sino que se vea la acción ‘de una vez por todas’.
Es hora de que las autoridades se pongan las pilas y actúen con la urgencia que la situación demanda. La vida de nuestros ciudadanos, su seguridad y el desarrollo económico de estas zonas son asuntos que no pueden esperar. Los ‘tigueres’ de las comunidades están pidiendo lo justo: puentes seguros y funcionales que garanticen su conectividad y progreso. Esto no es solo una obra de infraestructura, es un asunto de dignidad y compromiso con la gente. La República Dominicana merece una gestión pública más ‘chula’ y eficiente.Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




