La situación en la emblemática Calle Del Sol de Santiago, nuestro corazón comercial, está de lo más caliente. Los comerciantes están ¡más que quillaos! con los constantes retrasos en la entrega de los trabajos de remodelación. Lo que se prometió como un bulevar chulo y moderno para el Centro Histórico, se ha convertido en una verdadera vaina, afectando el día a día y el bolsillo de muchos, poniendo en jaque la economía de la zona. Se ha vuelto un problema recurrente que el ‘tigueraje’ de los plazos se ha ido en banda una y otra vez, dejando a los empresarios cogiendo lucha y con una incertidumbre que es difícil de digerir.
Asegún el presidente de Asecensa, José Octavio Reynoso, la historia es un cuento de nunca acabar con los retrasos. Primero decían que estaría listo para diciembre de 2025, un plazo que ya de por sí sonaba a relajo para un tramo pequeño. Luego lo movieron para después del Día de Reyes, después para el 27 de febrero, el 30 de marzo, y aquí estamos, con la calle todavía patas arriba. ¡Ocho meses llevan con esta chercha en un tramo que no es para tanto! Este incumplimiento reiterado no solo genera pérdidas económicas significativas para los negocios, sino que también erosiona la confianza en la capacidad de las autoridades y los contratistas para llevar a cabo proyectos de esta magnitud en la ciudad. Es una falta de respeto con la gente trabajadora de aquí.
El Centro Histórico de Santiago no es cualquier sitio; es el alma de la Ciudad Corazón, un punto vital para el comercio, el turismo y la identidad cultural. Ver una de sus arterias principales en este estado, con promesas rotas y sin una fecha clara de conclusión, es un golpe bajo para la imagen de la ciudad. Proyectos similares en otras localidades del país, o incluso en otras zonas de Santiago, han logrado completarse en tiempos más razonables, lo que hace que la lentitud en la Calle Del Sol sea aún más inexplicable y frustrante. Es como si no le dieran mente a la importancia que tiene este tramo para el flujo de la vida santiaguera, tanto para los que van de coro como para los que buscan resolver.
Las justificaciones que ha dado la gobernadora Rosa Santos, achacando los retrasos a las lluvias y las condiciones del terreno, aunque pueden tener algo de lógica, no calan del todo en el sentir popular. ¿Acaso no se hacen estudios de suelo antes de empezar una obra de esta envergadura? ¿No se presupuestan imprevistos climáticos en un país tropical? Pareciera que la planificación se hizo un poco a la ligera, sin darle el respeto que merece un proyecto en el corazón de la ciudad. Si la empresa contratista no tiene la capacidad para manejar estas eventualidades, entonces hay que darle mente y buscar quién sí pueda cumplir, porque la gente está perdiendo un viaje de cuartos.
La falta de acción contundente ante el contratista es otro punto que tiene a la gente con el grito al cielo. Los comerciantes no piden peras al olmo; exigen soluciones de una vez por todas. La situación actual afecta no solo a los negocios directamente en la Calle Del Sol, sino que tiene un efecto dominó en toda la zona, ahuyentando clientes y disminuyendo el atractivo del centro. Un proyecto que debería impulsar la economía local, la está frenando en seco. Es hora de que se pongan las pilas y demuestren que la palabra dada tiene valor, o este tigueraje de los retrasos va a seguir pasando factura a nuestra querida Santiago.
La paciencia de los comerciantes ya está en el límite. No es un capricho; es la necesidad de poder trabajar y ganarse el pan. Se espera que las autoridades, en vez de justificaciones, presenten un cronograma de trabajo realista y, más importante aún, que lo cumplan. Que la Calle Del Sol recupere su esplendor y que la vida comercial del centro de Santiago pueda fluir sin obstáculos. ¡Ya es tiempo de que le pongan el pecho a esta vaina y resuelvan!
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




