¡Klk gente! La semana ha arrancado con un ‘de una vez’ por parte del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, que le puso un ‘freno’ contundente al ‘tigueraje’ en la Reserva Científica Félix Servio Ducoudray, mejor conocida como Las Dunas de Baní. Este descenso, realizado por procuradores fiscales y un batallón de militares, vino a poner las cartas sobre la mesa en una zona que ha sido blanco de ocupaciones ilegales por parte de particulares, quienes, sin pensarlo dos veces, han levantado viviendas y otras vainas donde no va. La protección de Las Dunas de Baní es un compromiso ineludible.
La importancia de Las Dunas de Baní va más allá de un paisaje chulo para fotos. Es un ecosistema único en el Caribe, un tesoro nacional que alberga especies endémicas de flora y fauna, y un laboratorio natural para la ciencia. La Ley 202-04 establece claramente su estatus de área protegida, lo que significa que cualquier tipo de construcción o alteración sin permiso es una infracción grave. No es un invento, es la ley, y es para cumplirla al pie de la letra, sin darle mente a que ‘eso no es na”.
Los comunitarios de Las Calderas, unos verdaderos titanes, han estado en pie de lucha por décadas, defendiendo este patrimonio ecológico con uñas y dientes. Sus denuncias, publicadas en diversos medios, incluyendo este, fueron la chispa que encendió la mecha para que las autoridades tomaran acción. Es un claro ejemplo de cómo la presión ciudadana y la voz del pueblo pueden hacer que las cosas se muevan y que se haga justicia por lo que es de todos, no solo de unos cuantos vivos que se quieren adueñar de lo ajeno.
Este operativo no fue un coro cualquiera. La presencia de figuras de peso como el magistrado Francisco Contreras, titular de la Procuraduría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, y el magistrado Rigoberto Santana, responsable de la procuraduría en varias provincias del sur, junto a un equipo robusto de fiscales y militares, manda un mensaje claro: ‘la vaina se puso seria’. Esto demuestra que hay un interés firme y genuino tanto del Ministerio de Medio Ambiente como de la Procuraduría de recuperar este bien ecológico, no solo para los banilejos, sino para todo el país y la región del Caribe. ¡Eso sí que es bacano!
La política de ‘tolerancia cero’ anunciada por el ministro Paíno Henríquez, quien visitó el sitio el domingo pasado, es un espaldarazo a la defensa de nuestras áreas protegidas. No hay espacio para paños tibios cuando se trata de la integridad de nuestros recursos naturales. El apoyo de las autoridades militares, el SENPA, la Armada y el Ministerio de Defensa, garantiza que esta vez la cosa va en serio y que no será solo un fogonazo de una semana. Se busca no solo desalojar, sino también establecer una vigilancia constante para evitar que el ‘tigueraje’ vuelva a hacer de las suyas.
La lucha por Las Dunas de Baní es un reflejo de la batalla más amplia que enfrenta la República Dominicana para proteger su biodiversidad y su patrimonio natural. Es un llamado a la conciencia de que el desarrollo debe ir de la mano con la sostenibilidad y el respeto por el medio ambiente. Porque, al final del día, estas dunas no son solo arena; son vida, son historia, son cultura y son el futuro de un país que debe aprender a valorar y custodiar sus tesoros más preciados. ¡No podemos dejar que se pierdan por un par de cheles mal habidos!Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



