¡Pero qué ‘vaina’ más grande se ha armado en Santo Domingo Norte! Los comunitarios de la zona, específicamente por las inmediaciones de la avenida Máximo Gómez, andan con el grito al cielo por el desastre que tienen con los Drenajes pluviales. A ellos les da pena ver cómo con una llovizna que parece una chercha, el agua se le trepa por encima de la acera y se arma un tapón que ni el ‘tigueraje’ de los motoconchistas puede sortear. La gente, de verdad, está harta de esta situación que afecta a un viaje de familias.
Asegún lo que cuentan los vecinos, el problema no es nuevo, pero se ha puesto peor de una vez después de que intervinieran unas áreas verdes. Parece que rellenaron parte de una cañada natural para meter un estacionamiento privado, ¡y ahí fue que se armó el lío! Las tuberías que metieron son más chiquitas que un chin de aguacates, y por eso el agua no fluye como es debido. Es un relajo, porque esa agua se queda ahí estancada por un viaje de tiempo, y eso no está de lo más bien.
Esta situación no solo es un estorbo para el tránsito de las ‘guaguas’ y la gente a pie, sino que se está convirtiendo en un foco de enfermedades, ¡y eso sí es grave! Imagínate, ese charco de agua estancada es un ‘coro’ perfecto para la crianza de mosquitos que transmiten el dengue, el zika y la chikungunya. En un país tropical como el nuestro, donde ya tenemos nuestros propios líos de salud pública, esto es una bomba de tiempo. Las familias están súper preocupadas por la salud de sus hijos, y no es para menos.
Los afectados aseguran que le han tirado la toalla a las autoridades municipales, pero la cosa está como el pleito de gallos: nadie se aparece. La inacción de los responsables es lo que más tiene indignado al pueblo. ¿Cómo es posible que, sabiendo que vienen más aguaceros, no se haga un trabajo de limpieza y adecuación para evitar una inundación mayor? Se necesita una intervención ‘jevi’ de una vez, que venga gente seria a inspeccionar la obra y restablezca la capacidad de los drenajes, porque la paciencia se está acabando.
Este tipo de problemas de infraestructura es recurrente en la capital dominicana, donde el crecimiento urbano a menudo supera la planificación adecuada. Vemos cómo proyectos privados, muchas veces sin una supervisión rigurosa, impactan negativamente el entorno y la calidad de vida de los residentes. Es crucial que se apliquen las normativas y se supervise correctamente el desarrollo para que la gente no tenga que vivir con esta zozobra cada vez que cae una gota. La calidad de vida de nuestros barrios debe ser una prioridad, no una ‘vaina’ que se resuelva a media.
Por eso, la comunidad hace un llamado urgente a las autoridades competentes. No es un capricho, es una necesidad vital para garantizar la seguridad de sus viviendas y la tranquilidad de las familias. Se espera que, con la presión ciudadana, esta situación se resuelva y no tengamos que lamentar pérdidas mayores cuando el cielo decida soltar el ‘chorro’ de verdad. ¡A ver si se ponen las pilas de una buena vez!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




