En un ‘coro’ que ha mantenido a más de uno con el ‘Jesús en la boca’, el director del Programa de Medicamentos de Alto Costo del Ministerio de Salud Pública, Carlos Sánchez Solimán, salió al frente para desmentir lo que algunos andan diciendo por ahí sobre una supuesta escasez de Medicamentos de Alto Costo en el Hospital Regional Universitario José María Cabral y Báez, allá en Santiago. Sánchez Solimán ha sido enfático: los pacientes activos están recibiendo sus tratamientos ‘de lo más bien’ y no hay ninguna anomalía en el servicio, ni falta de estos fármacos tan necesarios. O sea, que la ‘vaina’ no es como la pintan, asegún él.
El funcionario explicó que la cobertura está garantizada para todos los pacientes inscritos en el programa, tanto en Santiago como en los demás centros de dispensación a nivel nacional. Reconoció el derecho que tiene cualquier dominicano de buscar la mejor salud, pero reiteró con firmeza que todos los que están dentro del programa en el centro regional de Santiago están actualmente ‘medicáos’ sin contratiempos. Esto significa que si usted es un paciente activo, no debe tener problemas para recibir su tratamiento.
Sánchez Solimán atribuye las denuncias a ciertos ‘coros’ de activistas que, desde hace semanas, están reclamando la ampliación de la cobertura de medicamentos para tratar enfermedades inflamatorias intestinales, como la colitis ulcerativa y la enfermedad de Crohn. Es un tema diferente al de la escasez, ya que el reclamo no es por falta de medicinas para los ya cubiertos, sino para incorporar nuevas condiciones o pacientes al programa. Si usted está inscrito y no ha recibido su medicación, el director hizo un llamado a que se acerque ‘de una vez’ al centro correspondiente.
Es crucial entender cómo funciona este ‘Programa de Alto Costo’. Más del 95% de sus pacientes cuentan con seguro familiar de salud y están afiliados a una Administradora de Riesgos de Salud (ARS), operando el programa como una iniciativa de asistencia social financiada directamente por el presupuesto nacional. Esto resalta la complejidad del sistema de salud dominicano, donde el programa actúa como un colchón para tratamientos que a menudo exceden la cobertura estándar de las ARS, siendo un pilar fundamental para muchas familias que enfrentan enfermedades graves.
En medio de esta discusión, la ‘verdadera chercha’ que plantea el director es la necesidad urgente de una reforma integral al sistema de salud y, específicamente, a la Ley 87-01 sobre Seguridad Social. Esta reforma es clave para poder garantizar una cobertura más amplia y sostenible de cara al futuro. El país no puede darse el lujo de ignorar este tema, ya que la prevalencia y la incidencia de las enfermedades de alto costo seguirán en aumento, sobre todo porque la esperanza de vida en República Dominicana ha crecido hasta los 75 años en promedio, y muchas de estas patologías están ligadas directamente a la edad.
Las cifras hablan por sí solas: el Programa de Alto Costo ha tenido un ‘viaje de’ crecimiento significativo. En 2020, atendía alrededor de 2,500 pacientes, y hoy en día, esa cifra se ha disparado a más de 8,000. De esos, más de 2,500 pacientes han sido incorporados solo en el último año y medio. Este aumento exponencial subraya la creciente demanda y la presión sobre un sistema que necesita adaptarse y expandirse para seguir brindando un servicio vital a la población dominicana.
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