La comunidad artística y sus seguidores quedaron en shock al enterarse de la experiencia que le tocó vivir a la actriz venezolana Kimberly Dos Ramos. Después de quince años sin pisar su tierra natal, la protagonista de famosas telenovelas regresó para reencontrarse con sus raíces, pero lo que encontró fue una ‘vaina’ de susto: nada más y nada menos que los Sismos en Caracas, magnitud 7.2 y 7.5, mientras estaba en un piso 19. ¡Qué situación más delicada para cualquiera que esté en un edificio alto!
Imagínate tú, después de tanto tiempo lejos, volver a tu país y que la tierra te dé tremendo sacudión. Kimberly, conocida por papeles bacanos en producciones como ‘Grachi’ o ‘Marido en alquiler’, confesó en el programa ‘Desiguales’ que en ese momento pensó que su vida se acababa. No es para menos, los temblores fuertes en un piso tan elevado pueden hacer que uno pierda la perspectiva de la realidad y sienta que el mundo se le viene encima. La gente aquí en el patio que ha sentido un temblor sabe de lo que hablo, ¡uno se pone más blanco que la leche!
Asegún lo que contó la misma actriz, la situación en el penthouse era de película de terror, con espejos y cristales volando por todos lados. En medio de ese ‘coro’ de destrucción y miedo, Kimberly agarró la cruz que llevaba al cuello y empezó a orar con toda la fe que tenía. Esa conexión con lo espiritual en momentos de crisis es algo muy nuestro, una manera de buscar refugio cuando uno se siente desamparado. Ella dijo que fue un sentimiento que nunca había experimentado en sus 34 años, de dejarlo todo en manos de Dios.
La magnitud de los sismos en Venezuela aquel 24 de junio fue considerable, y aunque la noticia se centró en la experiencia de Kimberly, es un recordatorio de la vulnerabilidad de nuestras naciones ante los fenómenos naturales. Este tipo de eventos deja una huella profunda no solo en la infraestructura, sino también en la psique de la gente. El ‘tigueraje’ sabe que la naturaleza no juega y que uno tiene que estar siempre alerta, aunque a veces, como en este caso, te agarre por sorpresa después de quince años sin pisar tu terruño.
Al final del día, lo importante es que Kimberly Dos Ramos salió ilesa de esta experiencia tan fuerte. Su testimonio nos enseña la importancia de la gratitud y la resiliencia frente a situaciones extremas. Es una historia que nos conecta con esa fibra sensible dominicana de superar los desafíos, de siempre dar gracias por estar vivos, aunque la ‘vaina’ se ponga fea. ¡Gracias a Dios que está de lo más bien y puede contarlo!
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