¡Pero qué ‘tigueraje’ se gasta este muchacho! Messi, el que muchos llaman el mejor del mundo, volvió a dejar claro por qué su nombre resuena en cada esquina del planeta fútbol. Treinta minutos en cancha le bastaron para seguir rompiendo marcas, metiendo un golazo que no solo infló las redes, sino que también subió la moral de Argentina, que va derechito y ‘enfocao’ para las rondas finales del Mundial. La verdad es que ver a la Albiceleste jugar así está ‘de lo más bien’, y con el capitán en este nivel, la cosa pinta jevi.
A sus 39 años, recién cumplidos y más activo que nunca, el astro argentino no arrancó de titular contra Jordania, sino que entró ya con el juego avanzado, casi como un as bajo la manga que Scaloni guardó para cuando la vaina se pusiera más interesante. Y de una vez, como un mago que saca su truco, soltó un tiro libre que fue directo al ángulo. Ese tanto, que selló la victoria 3-1 en el estadio de los Cowboys de Dallas, lo catapultó a un total de 19 goles como máximo artillero histórico de la Copa del Mundo. ¡Un verdadero ‘bacano’ que no para de sumar hitos!
Pero la cosa no para ahí. Además de seguir aumentando su ‘récord goleador’, Messi logró otra vaina histórica: se convirtió en el primer jugador en anotar en siete partidos consecutivos de este certamen. Eso no es fácil, mi gente. Eso demuestra una consistencia y un hambre de gol que pocos futbolistas han tenido en la historia. Es la clase de ‘tigueraje’ que te hace ganar Mundiales, que te inspira, y que pone a todo el mundo a hablar de su magia, desde la capital hasta la última parcela del campo.
La victoria ante Jordania no fue solo ‘show’ de Messi, aunque él siempre se luce. También vimos a Giovanni Lo Celso metiendo un tiro libre bien chulo y a Lautaro Martínez concretando un penal con una frialdad que asusta. Gracias a ese ‘coro’ de talentos, la Albiceleste cerró una primera ronda perfecta, algo que no lograban desde 2014, y ya tienen la mira puesta en Cabo Verde, un equipo que ha dado sorpresas y que, asegún los que saben, no se puede subestimar ni un poquito. ¡Se armó la de Dios con los cruces!
El técnico Lionel Scaloni, un estratega que sabe lo que hace, aprovechó este último partido de la fase de grupos para darle minutos a un viaje de jugadores que no venían siendo titulares. Cambió casi todo el equipo, guardando a Messi en el banco, demostrando que tiene una plantilla profunda y que cualquiera puede rendir cuando lo llaman al terreno. “Ahora se viene lo bueno”, dijo Scaloni, y es verdad, porque las fases eliminatorias son otro nivel, donde no hay espacio para errores y cada jugada cuenta como oro.
Jordania, por su parte, sirvió de laboratorio de ensayos para los argentinos. Con la clasificación asegurada, Scaloni pudo probar tácticas y jugadores, pensando ya en cómo desmantelar a Cabo Verde, una selección que viene dando la talla y que ha sacado empates impensados contra potencias como España y Uruguay. El ‘Dibu’ Martínez en el arco y Lautaro Martínez adelante fueron los únicos que repitieron, dejando claro que son piezas inamovibles en este esquema tan ‘jevi’.
La Albiceleste mostró un planteamiento ofensivo, con Martínez y Julián Álvarez compartiendo la punta, buscando más amplitud por las bandas. Con Leandro Paredes como el cerebro en el mediocampo, Argentina tuvo paciencia, moviendo la pelota de un lado a otro, buscando la grieta en la defensa jordana. Fue un trabajo de relojería, sin desesperación, cuidando la posesión hasta que apareció la oportunidad para hacer daño, como un buen dominicano esperando su turno en la fila del banco.
El gol de Lo Celso llegó a los 17 minutos, tras una falta sobre Lautaro. El zurdazo al ángulo fue impecable, con un poquito de complicidad del portero rival. Para Lo Celso, que no pudo ir al Mundial de Qatar por lesión, anotar en su debut mundialista fue una emoción muy grande, ¡y cómo no! Es un momento que se lleva para toda la vida. Luego, Lautaro selló su gol de penal, el primero en dos mundiales, demostrando que el ‘Toro’ tiene sed de gol y está enfocado en seguir adelante.
Aunque Jordania logró descontar al inicio del segundo tiempo con un gol de Mousa Altamari, sorprendiendo al ‘Dibu’ Martínez, el ingreso de Messi a los 60 minutos frenó de golpe el ímpetu jordano. Su presencia en la cancha es un viaje de peso, y la jugada del tiro libre, esa ‘marca registrada’ que tiene el argentino, con una barrera mal parada, fue la vaina que terminó de sentenciar el partido. Argentina ya está ‘ready’ para lo que venga, con la moral por las nubes y el ‘tigueraje’ activado. ¡Qué ‘bacano’ es verlos jugar!
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!



