¡Pero qué lío se ha armado con esta ‘vaina’ del nuevo Código Penal! La Fundación Institucionalidad y Justicia (Finjus) ha saltado a la palestra y le ha tirado una bola curva al Gobierno, pidiendo de una vez por todas que le pongan un freno a la entrada en vigencia del Código Penal, que ya casi nos cae encima. Según Finjus, si esto se aplica así como está, el sistema de justicia dominicano podría terminar en un verdadero embrollo, con un viaje de deficiencias que no queremos ver.
La preocupación principal de Finjus, y del tigueraje que sabe de leyes, es que el texto actual tiene “ambigüedades, duplicidades e incoherencias” que podrían volver un disparate la aplicación correcta de la justicia. Imagínate, una misma conducta con diferentes penas, o definiciones que ni se entienden. Eso no está de lo más bien, porque para que un sistema funcione con altura, tiene que garantizar seguridad jurídica. Es decir, que uno sepa a qué atenerse, sin vainas raras ni confusiones que solo complican el proceso.
La entidad, con Servio Tulio Castaños Guzmán al frente, no es que quiera tumbar la reforma, ¡ni de cerca! Lo que buscan es que se amplíe el período de ‘vacatio legis’, ese compás de espera antes de que la ley entre en efecto. Es como pedirle al pelotero que se tome su tiempo para calentar bien antes de salir al terreno. Este aplazamiento le daría chanche al Congreso, a la Consultoría Jurídica del Poder Ejecutivo y a todos los que saben de esto para que se sienten, revisen con lupa y corrijan esas fallas que podrían darnos un dolor de cabeza en el futuro.
Y es que Finjus no es la única voz en este coro de advertencias. Un viaje de penalistas, jueces que están en la calle todos los días, académicos y otras organizaciones especializadas, vienen advirtiendo que el Código Penal aprobado tiene un sinnúmero de errores de técnica legislativa, contradicciones entre sus artículos y hasta vacíos que podrían chocar con nuestra Constitución o el Código Procesal Penal. Es como si en el juego de dominó te faltaran fichas o las que tienes no cuadran, ¡un disparate!
Entre las ‘vainas’ más señaladas, está que hay tipos penales que castigan la misma acción con diferentes condenas. Eso, mi gente, es una locura, ¿klk con la coherencia? También hay definiciones que son más borrosas que un vidrio empañado, lo que podría generar inseguridad jurídica y un lío mayúsculo a la hora de aplicar la ley. Para nosotros, los dominicanos, la claridad es clave, y más cuando se trata de algo tan serio como la justicia.
Otro punto jevi que Finjus ha puesto sobre la mesa es el tema de la difamación e injuria. Dicen que hay disposiciones que podrían afectar la libertad de expresión y el derecho a la información, ¡y eso sí que es delicado! En un país donde el periodismo es tan activo y la gente le gusta hablar sin pelos en la lengua, cualquier medida que ponga en jaque la libre expresión es motivo de preocupación. No queremos que por querer modernizar la ley, se nos coarten derechos fundamentales.
En fin, lo que se busca es que el nuevo Código Penal, que tanta falta hace para poner al día el derecho penal dominicano, entre en vigor con la solidez técnica que se merece. Un aplazamiento, a juicio de Finjus, no es un atraso, sino una oportunidad para pulir bien esa pieza legal y garantizar que sirva de verdad a la justicia y a la sociedad dominicana, sin que después nos estemos lamentando por no haber hecho las cosas con calma. ¡Así sí que es bacano!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




