Los devastadores terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 que sacudieron la República Bolivariana de Venezuela dejaron una vaina seria: más de 1,450 personas fallecidas y miles de heridos. Ante esta tragedia que enlutó a nuestros hermanos, la República Dominicana, sin pensarlo dos veces, desplegó una respuesta humanitaria y de rescate de una vez, demostrando que en momentos difíciles, somos un pueblo que no se queda de brazos cruzados.
Bajo el nombre de ‘Operación Quisqueya Solidaria’ 2026, el Estado dominicano, en un coro bacano con el sector privado y un viaje de organizaciones civiles, unificó esfuerzos este fin de semana. El objetivo principal era el envío de medicamentos, rescatistas chulos y la ejecución de un plan de repatriación para los criollos que, por cosas de la vida, se encontraron en la zona de desastre. Esta iniciativa es una muestra clara de que la solidaridad corre por nuestras venas.
Históricamente, la relación entre Quisqueya y Venezuela ha sido de hermandad. Muchos dominicanos han encontrado en tierras venezolanas una segunda patria, y viceversa. Esta conexión profunda explica por qué el ‘tigueraje’ dominicano se moviliza con tanta pasión y prontitud, sintiendo el dolor ajeno como propio. No es la primera vez que nos solidarizamos con causas justas, y cada acción de apoyo reafirma ese lazo inquebrantable que nos une con la diáspora y la región.
El Ministerio de Defensa (Mide), junto al Ministerio de Salud Pública y Promesecal, despachó un cargamento jevi de medicamentos e insumos médicos, utilizando una aeronave de la Fuerza Aérea de República Dominicana. Además, la Armada de República Dominicana se sumó a la operación, habilitando un centro de acopio en la Base Naval ’27 de Febrero’ que se convirtió en un punto de encuentro para la generosidad de la gente, recibiendo de todo, desde alimentos enlatados hasta artículos de higiene personal.
Pero no solo se trató de enviar provisiones; el Gobierno dominicano también despachó un nuevo escuadrón de rescate. Estos especialistas en estructuras colapsadas, provenientes del Cuerpo Especializado de Mitigación a Emergencias y Desastres (Cemed), el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) y la Defensa Civil, fueron a integrarse a las labores internacionales de localización y salvamento, buscando vida bajo los escombros con una fe inquebrantable.
Pensando en nuestros nacionales, el Ministerio de Relaciones Exteriores (Mirex) habilitó un vuelo con capacidad para 90 pasajeros, asegurando que los dominicanos en las zonas afectadas pudieran retornar a casa sanos y salvos. Y para aquellos que perdieron sus documentos en el maremoto, una delegación de la Junta Central Electoral (JCE) se trasladará a Venezuela para agilizar la documentación y facilitar su salida, un detalle vital que demuestra la preocupación integral por nuestros hermanos.
La respuesta de la sociedad civil fue impresionante. Se abrieron múltiples centros de acopio en Santo Domingo, que registraron un flujo masivo de donaciones durante todo el fin de semana. Desde la Base Aérea de San Isidro, donde se clasificaban medicamentos, hasta la Base Naval de Sans Soucí, que concentró agua y alimentos no perecederos, fue una chercha de solidaridad. La Cámara de Comercio Dominico-Venezolana y la Cruz Roja Dominicana también hicieron su parte en plazas como Sambil y BlueMall, movilizando a un viaje de voluntarios.
Iniciativas como la de Jompéame, que lanzó una campaña para adquirir y transportar vacunas antitetánicas para voluntarios y rescatistas, y el gesto de Santiago Matías, CEO de Alofoke Media Group, quien puso a disposición un avión privado para transportar ayuda, muestran que cuando hay una vaina así, el dominicano se quita la comida de la boca para ayudar. La ayuda recolectada se transportará por aire y mar, un esfuerzo logístico de primera.
Esta muestra de apoyo va más allá de un simple acto de ayuda; es un testimonio de la resiliencia y la humanidad que nos caracteriza como pueblo. Saber que, ante la adversidad, podemos contar con el respaldo de nuestros compatriotas, tanto aquí como fuera, es un consuelo inmenso para los que sufren. La solidaridad, al final del día, es el motor que nos impulsa a seguir adelante y a reconstruir lo que se ha perdido.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




