¡Klk, gente! Por aquí andamos con la última vaina del mundo tecnológico, y es que parece que ni los grandes se salvan de los azares del negocio. Alibaba, esa empresa gigante de China que lidera Jack Ma, ha estado en boca de todo el mundo con su modelo de Inteligencia Artificial, Alibaba Qwen. Desde que Ma regresó al ojo público, esta gente no ha parado de soltar modelos de IA de código abierto, y ¡ojo!, que Qwen la está rompiendo en descargas a nivel mundial. Parece que el ‘tigueraje’ chino está dándole duro a la innovación.
Este modelo de IA, Qwen, se ha convertido en el ‘bacano’ del barrio en cuanto a descargas se refiere. Se lanzó en 2023 y, de una vez, lo abrieron para que cualquiera pudiera usarlo y personalizarlo. A principios de 2026, ¡la cosa estaba de lo más bien! Qwen era el modelo de IA abierto más descargado del mundo, con casi un millón de descargas diarias, según los datos de Hugging Face. Un viaje de gente echándole mano, lo cual es chulísimo para la comunidad tech, ¿verdad? Pero la popularidad, mi gente, no siempre se traduce en ‘cuartos’ en el bolsillo.
Y es ahí donde la chercha se pone complicada. Asegún los reportes del primer trimestre de 2026, Alibaba solo ha logrado unos 1,300 millones de dólares en ingresos relacionados con la IA. Eso es apenas un 4% de su facturación total. ¡Imagínense! Cuando uno se pone a pensar que esta gente planea invertir unos 55,000 millones de dólares en infraestructura de IA hasta finales de 2027, uno se pregunta: ¿dónde está el retorno de esa inversión? Los inversionistas están con el ‘moño hecho’ y las acciones de la empresa han caído un 37% en la bolsa de Hong Kong. Quieren beneficios ya, y eso no es ‘relajo’.
Esta situación ha provocado un tremendo ‘coro’ interno dentro de Alibaba. La presión para que estos modelos abiertos empiecen a generar billetes ha causado divisiones. En marzo, Lin Junyang, el ingeniero jefe de Qwen, se fue de la empresa, y no fue el único. Varios ingenieros clave le siguieron, en medio de desacuerdos sobre cómo monetizar esta vaina. Parece que el ‘tigueraje’ de Alibaba está buscando cambiar el rumbo, y ya han comenzado a lanzar modelos de IA propietarios, cerrados, para intentar ver si así ‘se cura’ la economía de la división.
Por si fuera poco el lío interno, Alibaba también está en la mira de presiones externas. El Pentágono de Estados Unidos los incluyó en una lista negra, acusándolos de apoyar al ejército chino, algo que ellos niegan. Y para rematar, Anthropic, otra empresa importante de IA, le envió una carta a los senadores gringos diciendo que Alibaba intentó copiar su tecnología con 24,000 cuentas fraudulentas. ¡Una tremenda guagua de acusaciones! Alibaba ha preferido mantenerse callado ante estas últimas denuncias, lo que añade más leña al fuego.
El vicepresidente de Datastrato, Richard Lin, lo ha dicho claro: ‘En estos momentos no existen ninguna empresa de IA con un modelo de negocio sostenible. No es una industria saludable.’ Y es que, aunque Mark Zuckerberg diga que ‘perder un par de cientos de miles de dólares sería un fastidio, pero eso es mejor que quedarnos atrás en la carrera por la superinteligencia’, la realidad es que la ‘chercha’ de la rentabilidad es un punto crucial. Los inversionistas quieren ver ganancias, no solo promesas. Es una paradoja: la popularidad no asegura el éxito financiero en el competitivo mundo de la IA.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




