¡Ay, mi gente! La situación con los Accidentes de Tránsito en nuestro patio está cogiendo un giro que da pánico. Este mes, la vaina se ha puesto más complicada que nunca, marcando un récord de muertes y lesionados que nos deja con la boca abierta. Llevamos más de mil dominicanos fallecidos y casi treinta y un mil lesionados en lo que va de año, según los registros que tiene el Observatorio de Seguridad Vial del Intrant. ¡Eso no es relajo!
Asegún los reportes, la mayoría de estos siniestros mortales han ocurrido en las principales autopistas, carreteras y calles de comunidades del Cibao, la zona este con La Altagracia y la capital. Es que la falta de prudencia al volante, el tigueraje de algunos conductores y el relajo con las leyes de tránsito se combinan para crear un cóctel explosivo. Hay un viaje de gente que anda en la guagua o en la passola como si no hubiera un mañana, y así, lamentablemente, es que terminamos.
El país, señores, sigue en el top de los más afectados por esta crisis vial en toda la región del Caribe y Latinoamérica, una verdad cruda que el Observatorio no se cansa de repetir. Más allá de los números fríos, cada cifra representa una familia dominicana que se desgarra, un hogar que pierde un ser querido. Las causas son recurrentes: exceso de velocidad, la mezcla peligrosa de alcohol y volante, no usar el casco o el cinturón, y el estado de nuestras vías que a veces no ayuda en nada. Es una cadena de factores que hay que romper.
No es solo un problema de vidas perdidas, que es lo más importante, sino también una carga económica tremenda para el sistema de salud. Nuestros hospitales traumatológicos están abarrotados, sus presupuestos están de lo más apretado atendiendo a un viaje de pacientes con lesiones severas por accidentes. Esto impacta no solo en los gastos médicos, sino también en la productividad del país, porque perdemos fuerza laboral y la sociedad tiene que cargar con los costos de la rehabilitación y el cuidado a largo plazo de los lesionados. La Digesett y el Intrant se la pasan en esto, pero el llamado es a la conciencia individual.
Con tres personas falleciendo diariamente en nuestras calles, la situación está más que caliente. Es hora de que cada dominicano coja conciencia de que la calle es de todos y que respetar las normas de tránsito no es una opción, sino una necesidad vital. No podemos seguir con esta chercha de perder vidas por imprudencia. Hay que manejar con cabeza fría, por uno y por los demás, para que estos números dejen de subir y podamos tener un país más seguro en las vías. ¡Esa es la verdad del tamaño de una casa!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




