¡Atención, mi gente! Desde La Habana nos llega una noticia que está dando de qué hablar, y no es para menos. El Consejo de Estado de Cuba acaba de aprobar tres decretos leyes que prometen un cambio de juego para el ‘tigueraje’ económico de la isla, ampliando un viaje el espacio para el sector privado. Esto es parte de un paquete de 176 reformas, una movida que busca darle un respiro a la economía cubana que, según el reporte, la está pasando un poco mal últimamente.
Una de estas vainas que aprobaron es un decreto ley que le mete mano a las normas de las micro, pequeñas y medianas empresas, las cooperativas no agropecuarias y el trabajo por cuenta propia. La idea, como lo explicó Lázara Mercedes López-Acea, quien según la noticia es la presidenta del Instituto Nacional de Actores Económicos no Estatales de la isla, es ‘eliminar restricciones’ y ‘favorecer el desarrollo y la diversidad del sistema empresarial’. ¡Eso suena a que le quieren dar más chance a la gente de emprender!
Imagínense, mi hermano, que ahora las empresas privadas podrán superar ese límite de 100 trabajadores que tenían. Además, se abren nuevas modalidades de negocio que antes eran casi impensables para los particulares: desde la gestión de hoteles y el alquiler de carros, hasta servicios de transporte de viajeros. Esto es un cambio ‘jevi’ que podría dinamizar un montón de sectores y, con suerte, crear un viaje de oportunidades para el que le mete mano al trabajo.
El ministro cubano de Economía y Planificación, Joaquín Alonso, según el reporte, también presentó el nuevo decreto ley ‘Sobre Licitaciones’. Esta norma lo que busca es regular cómo se seleccionan los contratistas para un sinnúmero de cosas: bienes, servicios, obras, gestión de espacios. La idea es que tanto los actores estatales como los privados tengan un marco claro para participar, buscando eficiencia y transparencia en la asignación de recursos. Es como poner las reglas claras para que el juego sea más bacano para todos.
Y si eso fuera poco, también le metieron mano a la ley que modifica el decreto ley 22, conocido como ‘Arancel de Aduanas de la República de Cuba para las Importaciones sin Carácter Comercial’. Ahora, se autoriza la importación con carácter comercial de mercancías por parte de personas naturales, ya sea como pasajeros o por envíos. Esto es una bendición para la gente, que podrá traer sus cositas sin que sea una actividad de comercio exterior, aliviando un poco la carga del día a día y, de paso, dándole más opciones al consumidor.
Hay que recordar que todo este ‘corre corre’ no es por gusto. Cuba lleva, según la noticia, más de seis años en una crisis estructural que ha contraído su economía más de un 15% entre 2020 y 2025. La presión de Estados Unidos, con el bloqueo petrolero y las sanciones, ha agudizado la precariedad de la isla. Como dijo la economista cubana Ileana Díaz, de acuerdo al reporte, ‘el país necesita del sector privado y cooperativo más que nunca’, y viendo la situación, uno entiende que esta es una movida necesaria para salir del ‘lío’.
En fin, estas nuevas normas representan un paso significativo para Cuba, buscando inyectar un poco de oxígeno a su economía a través de la expansión del sector privado. Es un intento por diversificar y descentralizar, dándole más protagonismo a los emprendedores y a la gente que quiere echar pa’lante. Veremos cómo se desenvuelve este ‘tigueraje’ en la práctica, pero de una vez te digo que tiene a mucha gente con los ojos bien puestos en lo que pueda pasar en la hermana isla.
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