¡Pero qué ‘vaina’ más interesante la que se está viviendo con el ‘peso dominicano’! De una vez, nuestra moneda ha cogido un pique frente al dólar que tiene a medio mundo preguntándose: ¿Es esto una fortaleza que llegó para quedarse o es solo un ‘tigueraje’ pasajero del mercado? El economista Haivanjoe NG Cortiñas, un tipo que sabe su vaina, nos aclara que hay elementos de los dos lados, abriendo el debate sobre si estamos ante un cambio estructural o una situación más bien momentánea.
Según el reconocido economista, la apreciación del peso tiene un ‘klk’ de factores transitorios, ligados a la política monetaria y a la reducción de liquidez en la economía. Lo que más le llama la atención, y con razón, es la velocidad con la que el efectivo en manos del público se ha reducido en 2026. Esto no es cualquier cosa, es un dato que, según él, muestra una intensidad muchísimo mayor que en otros períodos comparables, lo que podría indicar una mano fuerte detrás de esta movida.
Para que se tenga una idea clara, NG Cortiñas detalló que mientras entre diciembre de 2023 y julio de 2024 el efectivo cayó un 4.89 %, y en el mismo lapso de 2024-2025 bajó un 5.31 %, para el período de diciembre de 2025 a julio de 2026 la reducción fue de un 8.54 %. ¡Casi el doble! Esta contracción del circulante coincide con otras medidas de restricción monetaria, como la caída del 60.74 % en el crédito del Banco Central a la banca desde diciembre de 2023, el aumento del encaje legal en un 40 %, y el crecimiento de un 5.89 % en los valores en circulación del Banco Central entre diciembre de 2025 y julio de 2026.
Pero no todo es restricción; hay factores bien ‘jevis’ que también están echándole una mano al peso. Por un lado, vemos un aumento consistente en las remesas, esa bendición de nuestros hermanos en el exterior. A esto se suma el crecimiento de la inversión extranjera directa, que siempre trae divisas frescas. Y para rematar, el rendimiento del ahorro en pesos le está ganando la partida a la inflación por un margen de dos puntos porcentuales, haciendo más atractiva la inversión local.
Cuando la gente se pregunta cuál sería un nivel ‘normal’ para el dólar, NG Cortiñas es enfático: no existe un número exacto que se pueda señalar responsablemente. La ‘vaina’ del tipo de cambio es un ‘coro’ complejo que depende de la oferta y demanda de divisas, los flujos externos, las expectativas de los inversionistas, las tasas de interés, las reservas internacionales y la política monetaria. Lo que sí es innegable es que el peso ha tenido una apreciación importante, pasando de unos RD$63 en 2025 a estar ahora en el rango de RD$57-RD$58, según la noticia.
Para saber si esta fortaleza es un ‘tigueraje’ que se mantiene o si es solo un fuego fatuo, el economista nos da cinco señales clave a las que hay que ponerles el ojo. Primero, que el rendimiento del ahorro en pesos siga superando la inflación, manteniendo ese margen atractivo. Segundo, que la entrada de divisas por remesas, inversión extranjera, turismo y exportaciones no afloje ni un poquito, porque son el motor principal.
Tercero, es crucial vigilar la evolución de las reservas internacionales, ya que estas son el colchón y la carta de presentación de nuestra economía ante el mundo. Cuarto, hay que estar pendiente de cómo se mueven la liquidez y el crédito en el sistema financiero; una reducción controlada es buena, pero si la ‘vaina’ se pone muy intensa o se prolonga, podría afectar el financiamiento de las empresas y los hogares. Y quinto, la señal más importante: que la apreciación del peso se pueda mantener sin necesidad de meterle más presión a la restricción monetaria, según sus palabras. Una moneda fuerte por sus propios fundamentos es una moneda ‘bacana’ y sostenible.
Ah, y no podemos olvidarnos de lo que pasa en Estados Unidos. Asegún el reporte, las decisiones de la Reserva Federal tienen un peso importante aquí, especialmente en lo que respecta al diferencial de tasas de interés. Si los gringos bajan sus tasas y nosotros mantenemos las nuestras atractivas, eso empuja a que el dinero se quede aquí y fortalezca el peso. Pero si ellos se mantienen ‘apretaos’ con tasas altas, la cosa se nos pone más cuesta arriba para mantener ese diferencial y la demanda por nuestra moneda. Es una pieza clave en este ajedrez económico.
En resumen, el ‘peso dominicano’ está viviendo un momento interesante, entre la política monetaria que le pone el freno y los flujos de divisas que le dan oxígeno. El reto es discernir qué parte es un ‘tigueraje’ circunstancial y qué es una base sólida para el futuro. Hay que seguirle los pasos de cerca, porque esta ‘vaina’ nos afecta a todos.
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