Los recientes resultados de la prueba PISA han dejado a más de uno con la boca abierta en nuestra región, revelando un panorama bien complicado para la educación en América Latina. Asegún el último informe de este examen global, que mide habilidades de estudiantes de 15 años en lectura, matemáticas y ciencias, el rendimiento se ha estancado o ha empeorado significativamente. Ninguno de los 13 países latinoamericanos evaluados logró alcanzar el promedio de la OCDE, lo que ya es un ‘lío’ de por sí para el futuro de nuestra juventud.
La situación en lectura y matemáticas es particularmente grave. En lectura, ningún país de la región mejoró sus puntajes respecto a 2022. En matemáticas, la cosa es igual de seria, con descensos que en algunos casos son los peores de las últimas dos décadas. Argentina, Chile y México, por ejemplo, registraron sus calificaciones más bajas en esta área. Víctor Volman, de Argentinos por la Educación, sentencia que es una crisis regional innegable que exige atención urgente.
Este declive se atribuye a la falta de capacitación docente y escasez de materiales educativos de calidad, según el profesor mexicano Marco Antonio Fernández. Destaca una brecha digital ‘fuerte’ donde solo el 35% de escuelas públicas mexicanas tiene internet. A esto se suman las brechas de género (disparidad en ciencias entre niños y niñas en México) y socioeconómicas. En Colombia, estudiantes más pudientes superaron a los desfavorecidos por 93 puntos en ciencias, una diferencia que el exministro Alejandro Gaviria Uribe tildó de ‘apartheid educativo’.
A pesar de este panorama, el informe PISA destaca un ‘punto a nuestro favor’: el aumento de la cobertura en educación secundaria en varios países de la región. Es ‘jevi’ ver a más jóvenes acceder al sistema. Sin embargo, la educadora Edna Bonilla advierte que la masificación no ha traído calidad, y que los jóvenes se aburren y desertan. El exministro Gaviria recalca que 93 puntos menos en matemáticas es como tener ‘cuatro años menos de educación’, lo que nos pone a pensar en la magnitud del ‘brete’.
Lo ‘chulo’ y esperanzador es la actitud positiva de nuestros estudiantes. En varios países de la región, un ‘viaje de muchachos’ muestra curiosidad por aprender y perseverancia, superando el promedio de la OCDE. Pocos consideran que la escuela sea una pérdida de tiempo. Este alto valor cultural por la educación es un motor fundamental para buscar soluciones y mejorar el sistema, demostrando que la voluntad de aprender sigue firme.
Finalmente, PISA también abordó el ‘klk’ de las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial (IA). Aunque pueden ayudar, el estudio sugiere que el uso de IA para tareas básicas puede correlacionarse con puntuaciones más bajas en ciencias. Un ‘tigueraje’ de estudiantes usa la IA, y muchos se distraen con celulares en clase. Expertos como Bonilla y Gaviria urgen a regular el uso de estos dispositivos y a enseñar a utilizar la IA de manera crítica, sin que reemplace habilidades esenciales. Hay que buscar ese punto medio para sacarle el mejor provecho a la tecnología, mi gente.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




