El país siempre anda buscando soluciones para los muchachos que se tuercen un poquito, y ahora llega una propuesta que suena a esperanza pura. Pablo Ureña, el director del programa ‘Niños con una Esperanza’, ha puesto sobre la mesa un proyecto que es una vaina bacana: el programa ‘Segunda Oportunidad’. Este plan busca darle una mano a esos niños y adolescentes que, de acuerdo a la noticia, han cometido delitos menores, abriéndoles las puertas a la reinserción social de una forma que sí funciona.
Según Ureña, ya disponen de un espacio físico listo en Cienfuegos, distrito municipal Santiago Oeste, esperando solo ser habilitado para poner en funcionamiento la iniciativa. La idea es arrancar atendiendo a unos 30 menores, ofreciéndoles no solo un techo y comida, sino también educación, actividades deportivas y formación técnica en áreas como ebanistería, herrería y plomería. ¡Eso es un oficio que los saca del problema y los mete de lleno en el mercado laboral! Es darle las herramientas para que no tengan que buscar en la calle lo que el sistema les niega.
Ureña tiene la esperanza de que la Procuraduría General de la República se meta en este coro, dándole el apoyo que un proyecto así necesita para su implementación. La condición es clara: los menores que ingresen al programa deberán mostrar disposición de cambiar y arrepentimiento por los hechos cometidos. Además, la iniciativa contempla establecer acuerdos con el Ministerio de Educación para que los muchachos retomen sus estudios, incluso mediante herramientas tecnológicas, voluntarios u otros mecanismos que les permitan nivelarse. Es una forma de decirles: ‘¡Aquí sí se puede echar pa’lante!’
La visión de Ureña es profunda. En vez de mandar a estos muchachos a centros penitenciarios donde, según planteó en la noticia, podrían entrar en contacto con personas vinculadas a delitos de mayor gravedad o aprender del ‘tigueraje’ más pesado, les ofrece una vía para construir un futuro de verdad. Este enfoque preventivo no solo beneficia a los jóvenes directamente, sino a la sociedad en general, reduciendo la criminalidad a largo plazo. Es darle un giro de 180 grados a la situación, evitando que un delito menor se convierta en una vida de problemas mayores.
El trabajo de ‘Niños con una Esperanza’ no es de ahora; tiene ya 23 años dándole la mano a miles de niños y jóvenes de comunidades vulnerables. Comenzaron en el año 2000 en la cárcel de Rafey, viendo la necesidad de actuar antes de que los jóvenes llegaran allí. Y los resultados están ahí, ¡claro que sí! La noticia destaca que muchos de sus beneficiarios han logrado convertirse en profesionales en medicina, derecho, contabilidad, administración y enfermería; una prueba irrefutable de que con apoyo y una ‘segunda oportunidad’, los muchachos echan pa’lante de una vez.
Ureña hace un llamado al Estado, al sector empresarial y a otras instituciones para que se involucren en esta vaina que es pura prevención y reinserción. Esto no es un gasto, es una inversión bacana en el futuro de nuestro país, un compromiso con esos jóvenes que, si los dejamos solos, podrían perderse. Un programa como ‘Segunda Oportunidad’ es vital para construir una sociedad más justa y segura, donde cada muchacho tenga la oportunidad de ser alguien de provecho, lejos de la ‘mala vida’. Al final, ¿quién no quiere ver a nuestros hijos y nietos en un país más chulo y con menos problemas de calle?
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




