¡Klk, mi gente! El Banco Central de la República Dominicana (BCRD) ha soltado una noticia que tiene a medio mundo pendiente: en su reunión de política monetaria de septiembre de 2026, decidieron incrementar la tasa de interés de política monetaria (TPM) en 25 puntos básicos. Esto significa que la TPM pasa de 5.25% a 5.50% anual. Este Aumento de Tasa también trajo consigo ajustes en las facilidades de liquidez, con la tasa de expansión subiendo a 6.00% anual y la de depósitos remunerados a 4.75% anual, una movida preventiva, según dicen.
Asegún el reporte, esta medida es de carácter preventivo, buscando no solo anclar las expectativas de inflación, sino también evitar que los precios se nos disparen más de la cuenta. Y es que, miren qué vaina, el mundo está de cabeza con choques de oferta persistentes que nos tienen a todos con los ojos bien abiertos. La situación ha incrementado los riesgos inflacionarios, principalmente por el alza en los precios del petróleo a causa del conflicto bélico en Medio Oriente, así como por las disrupciones en el transporte global y unos cuantos fenómenos climáticos que nos han dado un dolor de cabeza, por si fuera poco, las condiciones financieras internacionales se han puesto más estrictas.
Echándole un ojo a lo que pasa fuera de la casa, en Estados Unidos la economía sigue de lo más bien, como si nada, proyectando un crecimiento del 2.1% para 2026. Sin embargo, la inflación interanual se mantuvo en un 3.4%, un número que todavía está por encima de la meta del 2.0% que tienen allá. Con la creación de empleos repuntando en agosto, la Reserva Federal, viendo este panorama, incrementó su tasa de referencia en 25 puntos básicos en septiembre y ya tiró la pista de que podría haber otro aumento antes de que se acabe el año. ¡Tremendo tigueraje!
Por el lado de la Zona Euro, la cosa también se ha puesto interesante. Las perspectivas de crecimiento han mejorado, y se espera que la actividad económica se expanda un 1.0% en 2026. Pero, al igual que en otros lares, la inflación interanual se fue para arriba, llegando a un 3.2% en agosto, manteniéndose por encima del 2.0% que tiene como meta el Banco Central Europeo (BCE). Ante este escenario, el BCE también le metió mano y subió su tasa de política monetaria en 25 puntos básicos en septiembre, y los expertos andan previendo otro jalón antes de que finalice el año.
En nuestra región de América Latina, se espera un crecimiento regional de 2.0% en 2026. La inflación, como era de esperarse, anda por encima de la meta en varias economías, y el componente energético es el que le está dando más sazón a esa vaina. La mayoría de los bancos centrales de por aquí han preferido mantener sus tasas sin cambios, aunque no faltan los analistas que pronostican aumentos en algunas economías para el cierre de 2026. ¡Hay que estar pilas!
Respecto a las materias primas, el precio del petróleo intermedio de Texas (WTI) se puso más caro en septiembre, otra vez por el lío en Medio Oriente. El barril sobrepasó los US$100 a mediados de mes, aunque luego se moderó a unos US$90 al cierre. Lo chulo es que los combustibles refinados subieron más que el crudo. En contraste, el precio del oro por onza troy se ha calmado un poco en septiembre, bajando a unos US$4,200, influenciado por los rendimientos de los bonos del Tesoro de EUA.
Aquí en nuestro patio, la inflación interanual ha seguido su curso, acercándose a la meta de 4% ± 1%, bajando de 5.67% en junio a 5.13% en agosto. La inflación subyacente, que es la que no toma en cuenta los productos más volátiles de la canasta, también se moderó a 4.76% en el mismo período, quedándose dentro del objetivo. Esta dinámica ha sido posible en parte porque el Gobierno dominicano ha puesto su granito de arena con subsidios, ayudando a que el incremento de los productos refinados no nos pegue tan duro en el bolsillo.
El sistema de pronósticos del BCRD nos da una buena noticia: se espera que la inflación interanual retorne al rango objetivo de 4.0% ± 1.0% durante el último trimestre del año. Las expectativas de inflación de mediano plazo de los agentes económicos están ancladas al centro de la meta, lo que es jevi. Eso sí, los riesgos de que la inflación suba aún persisten, influenciados por los conflictos bélicos globales y cómo los fenómenos climáticos pueden afectar los precios de los alimentos. ¡No hay que bajar la guardia!
Considerando todo este coro de cosas volátiles, el BCRD ha dicho que seguirá activo manejando la liquidez del sistema financiero para que se mantenga en niveles adecuados. Mientras tanto, el crédito privado en moneda nacional ha ido creciendo en torno a un 7.5% interanual al cierre de agosto, principalmente impulsado por el financiamiento a los sectores productivos, lo que es bacano para la economía.
Por otro lado, la actividad económica ha tenido un desempeño chulo durante el año 2026, acumulando una expansión de 4.5% en los primeros ocho meses. Este crecimiento ha sido posible gracias al buen rendimiento de sectores como la construcción, la intermediación financiera y el boom de los hoteles, bares y restaurantes. Para adelante, se proyecta que la inversión y la fortaleza del sector externo ayuden a un crecimiento de alrededor de 4.5% en 2026, siendo uno de los más altos en América Latina. ¡Así es que se hace!
En ese sentido, el dinamismo de las actividades que generan divisas ha contribuido con la estabilidad del tipo de cambio, con una apreciación acumulada del peso dominicano de aproximadamente un 6% al cierre de septiembre de 2026. Las reservas internacionales se ubicaron en unos US$15,400 millones al cierre de agosto, lo que equivale a un 11% del Producto Interno Bruto (PIB) y unos cinco meses de importaciones, superando las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI). ¡De lo más bien que andamos!
Es importante destacar que la economía dominicana cuenta con fundamentos sólidos, un sistema financiero robusto y un sector privado que ha demostrado ser muy resiliente. Todo esto, sumado a las acciones coordinadas de política monetaria y fiscal, nos ayudará a seguir sorteando este panorama internacional tan desafiante. El Banco Central seguirá monitoreando la coyuntura global y su posible impacto económico, con el objetivo de tomar las medidas necesarias para cumplir con la meta de inflación y mantener la estabilidad macroeconómica. ¡Así es que la vaina está!
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